Pentecostalismo

Una palabra para los sabios La sabiduría es la cosa principal. Muchas veces, nosotros corremos hacia lo más espectacular (los dones del espíritu), pero la palabra de sabiduría todavía permanece como el mejor don. Es bien obvio que incluso la fe en sí misma tiende hacia lo heroico, en vez de lo provechoso.  La sanidad puede hacer más daño que bien, sin sabiduría. La revelación profética genuina necesita mucha discreción en la correcta aplicación que se está haciendo de ellas, e incluso el discernimiento de espíritus,  requiere una sabiduría llena de amor en su uso. Las lenguas puede arruinar el testimonio de una asamblea,  si no son ejercitadas con un cuidado apropiado; mientras que incluso el conocimiento brota hacia el talento más grande de sabiduría cuando es aplicado correctamente. Como verdaderamente, es la sabiduría la cosa más principal—– tomada del capítulo 11 de proverbios. La introducción del autor a la edición original. El libro de proverbios es una parte  de las escrituras que ha sido abandonada. Como nosotros creemos que la divina inspiración ha supervisado todas las cosas en nuestra preciosa Biblia, creemos que una actitud  que disminuye el valor de esta mina de información de la palabra de DIOS, aunque inconscientemente sea adoptada la manera de abandonar el libro de proverbios, no es muy aconsejable hacerlo, porque estas cosas han sido escritas para nuestra instrucción, y si nosotros las abandonamos es para nuestra propia pérdida o incluso nuestro propio riesgo. Por muchos años el escritor de estos estudios breves ha sido personalmente encantado por medio de estos consejos para la experiencia cristiana que hoy llamamos pentecostal ismo. Ha habido veces que él ha buscado en dar instrucción pública en unos aspectos bien prácticos e importantes de la vida llena del Espíritu basados sobre el libro de proverbios. Más tarde ellos fueron incorporados en una serie de artículos que aparecieron en las buenas nuevas de la redención que fue publicada en Inglaterra. Es una creencia personal; creo que ha de servir a una audiencia mayor, y tal vez más permanentemente, con el propósito de su publicación en su forma presente. CAPITULO 1 EL CAZADOR HOLGAZAN. Proverbios 12:27. El indolente ni aun asará lo que ha cazado; Pero haber precioso del hombre es la diligencia. ——Nos podemos imaginar a este cazador, aunque el ciertamente, es una clase extraña de tipo. A él le gusta cazar, le gusta la excitación de la persecución, y no está sin sus habilidades, y usualmente puede traer a casa lo que él ha buscado en la cacería. Pero tan pronto como el interés y la excitación de su cacería se acaban, él recae en una condición de una pereza despreciable. Puede tener hambre—— al decir nada de otros por quienes supuestamente fue a casar; pero la presa tomada en la cacería necesita ser pelada, limpiada, preparada, y asada antes que pueda proveer una comida sustentadora y apetecible. Todo esto es muy inelegante, sin emoción, y saborea mucho del trabajo duro, para complacer a nuestro cazador perezoso.  Entonces, el come lo rancio, comida vieja preparada para él por otras manos antes que él haya ido a casa, y está contento en dejar que se pierda aquello que el caso en su cacería. El bautismo en el Espíritu Santo. La bendición pentecostal nos es concedida por medio del cumplimiento de las condiciones simples de la fe y la obediencia; pero también es un regalo para los que buscan— para la aplicación del proverbio del cual venimos hablando que le llamaremos cacería. Ocasionalmente como que el Señor llena de su Espíritu a aquellos que no conocen los días y las noches, semanas y meses, están pidiendo, buscando, y tocando para  el cumplimiento de la bendición espiritual. Pero para muchos, tal vez la mayoría, el pentecostés ha sido demorada. Al final vino lo que nunca iba a ser olvidado, el momento cuando el consolador lleno a aquellos que estaban esperando en el templo. Olas de gloria llenaron su alma; alabanza y adoración empezaron a proclamarse en una manera emocionada y nueva lengua; el amor de Dios había sido derramado en los corazones. Era un momento alto en la experiencia espiritual. El alma en búsqueda había sido satisfecha; el objeto de su búsqueda había sido asegurado, y los días trabajosos de la espera estaban terminados. ¿Pero ahora que? ¿acaso que ese bautismo era una ola alta de donde toda la experiencia espiritual iba a proceder? ¿Era una meta—pero no hubo una entrada? ¿Acaso que nuestra satisfacción declinó hacia la autocomplacencia? Si así es, tenemos que aceptar la reprensión inspirada de la historia del cazador perezoso.  La crisis suprema del bautismo en el Espíritu, es de proveer un testimonio fiel en la obra que ha de seguir en la historia de la iglesia. La excitación emocional de cualquier Pentecostés (se refiere al bautismo en el Espíritu Santo) inevitablemente va a pasar, y las dos cosas son necesarias y normales que pasen en la  experiencia cristiana. Pero el Consolador permanece. Después del pentecostés, tiene que seguir lo más general; “caminar en el Espíritu”, “y la continuación en la doctrina de los apóstoles”; y la correcta valoración y aplicación de lo que Dios nos ha concedido. Necesitamos la conversión de la especial bendición personal hacia la vitalidad de cargar la cruz diariamente, y hacía la comida que está puesta en frente de nosotros. Si no obedecemos los mandamientos con diligencia después del Pentecostés, dejaremos de ser ricos a causa del bautismo en el Espíritu; regresaremos a vivir por medio de una comida espiritual rancia, proveída por otros; y nuestro testimonio vendrá a ser, inútil y después ofensivo. DONES ESPIRITUALES. Los dones también son galardones de la “cacería”. Aunque han sido dados en la soberanía divina” como EL quiere” también tienen que ser codiciados y suplicados  por ellos seriamente)1 cor 12:31. — 14:13,39.- Por veces con la imposición de manos, 1 Timoteo 4:11; –2 Timoteo 1:6.  Pero el botín asegurado en esta búsqueda santa, tiene que ser tratado diligentemente si va a ser provechosa para nosotros. De toda la verdad concerniente a los dones espirituales, esto es lo que por veces es lo menos entendido. Dejamos que estos dones trabajen automáticamente. Mal interpretamos el hecho, que ellos tienen que ser operados por el Espíritu Santo, queriendo decir que no tenemos la necesidad de la diligencia y la responsabilidad. La verdad es, que, la concesión del botín Santo pentecostal (cualquier don espiritual) como son del Espíritu trae al creyente a una posición, donde él tiene que hacer más de lo común, si el don va a ser una comida espiritual para la edificación de la iglesia.  Timoteo fue particularmente encargado a no “descuidar” el don en él, y determinadamente a “avivarlo”. El estudio y la consagración, la oración y el ayuno, son las partes de nuestra responsabilidad. El don asegurado no necesariamente va a traer provecho. Los dones producen oficinas; (títulos) y el maestro  tiene que “esperar” para enseñar, y el exhortador para exhortar. Rom 12:7-8. Nuestras asambleas sufren mucha hambre y necesarias por medio de cazadores perezosos los cuales nunca se molestan en rostizar la presa. Hay muchos predicadores que reciben ciertos destellos de revelación, pero nunca resuelven el estarse quietos y estudiar la Biblia con una concordancia para comparar la escritura con la escritura, o diligentemente trabajar imponer la verdad de una manera ordenada, llena con oración y sana doctrina. Si ellos nos dan sus procedimientos para su cacería de alguna manera, es tirada hacia nosotros como pedazos de carne cruda, completamente sin prepararse, y a menudo sin atracción.

Aquellos que no son predicadores muy a menudo sufren hambruna porque los pensamientos sugeridos a ellos por medio del espíritu en sus momentos devocionales nunca son seguidos por medio de la meditación. Ellos casan la presa pero nunca la preparan.

Campaña de avivamiento


Los servicios evangélisticos especiales muchas de las veces no son tiempos de cazar— es decir casar almas–  y bajo la dirección y la unción del espíritu, ellas traen mucho botín precioso. ¿Pero qué pasa después de la campaña especial? Hay bastante excitación auténtica,  legítima, y santificada en los servicios de avivamiento usualmente. La emoción de cantos calurosos, la inspiración de la audiencia, la personalidad atractiva del predicador visitante, y el ánimo de los resultados diarios, todos tienden a mantener el alma en una ola de emociones profundas. Es muy fácil ser entusiasta en estas ocasiones. Quien no disfrutaría una cacería santa en la selva del pecado, y después gritería en costo cuando las flechas de la palabra bajo el poder convincente del espíritu entra en el corazón de aquellos que están buscando, y sufren el azote ante el calvario! Verdaderamente es un trabajo atractivo.

Pero los resultados del trabajo evangelistico necesita mucho cuidado conservador. Es en el establecimiento de asambleas que tienen que terminar nuestro evangelismo, es allí donde verdaderamente venimos a ser apostólicos en método y la Iglesia crece bajo nuestro ministerio. El dejar las almas recién nacidas sin la comida apropiada, y descuidarlas, sin llevarlas a una Iglesia ordenaba, es cazar sin rostizar. Los resultados de todo nuestro fervor simplemente se perderán.

Muy pocos combinan en su persona todos los dones de Pablo, pero gracias a Dios, que él nos ha dado el uno al otro en el cuerpo de Cristo; el pastor y el maestro pueden seguir al evangelista, los gobiernos eclesiásticos y los líderes pueden consolidar el trabajo de los apóstoles y profetas; todos trabajando cooperativamente podemos ver resultados permanentes de nuestros trabajos que se hacen en unidad.

La edificación del cuerpo de Cristo depende no solamente de las excitaciones y las bendiciones especiales que son el resultado de la cacería espiritual. Es más dependiente bajo el uso diligente de esas bendiciones, mientras que buscamos en cambiarlas en nutrición  para el alma por medio de los métodos del silencio, rutinario, y trabajo agotante en la palabra y doctrina. El rostizar tiene que seguir a la cacería, y aquel que muchas veces se excita en la cacería todavía tiene que probar su uso plenario de la comida a la iglesia, en cambiar la fruta de su habilidad a  aquello en lo que verdaderamente crecemos en la voluntad del Señor.

Demasiada miel Proverbios 25:16.¿Hallaste miel? Come lo que te basta, No sea que hastiado de ella la vomites. Hace mucho tiempo estaba hablando con un amigo que hacía poco, había abierto una tienda de dulces. Notando a una mujer joven, la cual servía detrás del mostrador, y al no estar sin experiencia del amor que las jóvenes tienen por los chocolates, le pregunté a mi amigo, si la joven no sucumbía a la tentación de agarrar muy libremente de todo lo que estaba alrededor suyo, e incluso comer todas las ganancias. Su respuesta sonriente nunca se me ha olvidado: “Oh, la primera semana  la dejamos comer todo lo que ella quiera; eso definitivamente la empalaga”. Evidentemente mi amigo realizó una aplicación práctica de la realidad, que algunos de sus empleados no habían aprendido la sabiduría de Salomón, respectivamente  a las cosas dulces.

 

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