Escrito Intertestamentario. Testamento de Job. 48-50. Las hijas de Job hablaban lenguas. Hemera. Casia. Amaltea.

Escrito Intertestamentario. Testamento de Job. 48-50. Las hijas de Job hablaban lenguas. Hemera. Casia. Amaltea.

 

 

 

En el debate sobre el don de lenguas han surgido muchas preguntas entre los intérpretes en los últimos años. Ya he comentado anteriormente sobre el don de lenguas, en el comentario que estado escribiendo sobre 1 Corintios 12-14. Fee y Witherington están de acuerdo que Pablo cuando dice ‘Si yo hablase lenguas humanas y angélicas’ se está refiriendo a las lenguas angélicas que se estaban hablando en Corinto. Fee dice ‘Esta oración inicial es la razón del debate entero: [1] Sigue diciendo:

 

‘Que por lo menos los corintios, y probablemente también Pablo, consideraran las lenguas como el idioma o los idiomas[2] de los ángeles, parece sumamente probable, por dos razones: (1) Existe cierta evidencia, por fuentes judías, de que se creía que los ángeles tenían su propio lenguaje (o dialectos) celestial, y que por medio del «Espíritu» uno podía hablar tales dialectos. Es así como, en el Testamento de Job 48–50, a las tres hijas de Job se les dan «cinturones carismáticos»; cuando estos cinturones se ponían en la cintura le permitían a Hemera, por ejemplo, hablar «extáticamente en un dialecto angélico, haciendo subir un himno a Dios con el estilo hímnico de los ángeles. Y al hablar ella extáticamente, permitía que ‘El Espíritu’ quedara inscrito en su vestidura.» Esa manera de ver el habla celestial podría hallarse también detrás del modo de expresarse en 1 Corintios 14:2 («por el Espíritu habla misterios»). (2) Como se ha argumentado en otros lugares, puede explicarse bastante bien la manera en que los corintios entendían la «espiritualidad», si creían que ya habían entrado en cierta expresión de la existencia angélica. Esto explicaría su rechazo de la vida sexual y de los papeles sexuales (cf. 7:1–7; 11:2–16) y también explicaría en parte su negación de una futura existencia corporal (15:12, 35). Para ellos, la evidencia de que habían «llegado» a ese tipo de estado «espiritual» sería el hecho de que hablaban «lenguas angélicas». De allí la altísima estima en que tenían ese don.[3]

 

Soy consciente que algunos dicen que simplemente esta declaración Paulina es simplemente una hipérbole, sin embargo, algunos han dicho que tenemos esta evidencia del Testamento de Job al cual posiblemente aludía Pablo y que no solo eran los corintios que pensaban que hablaban lenguas angélicas, sino también Pablo. No solo son Fee y Witherington que sostienen esta posición, los intérpretes son muchos, por lo que se dice en 1 de Corintios 14.

En esta entrada solamente quiero transcribir estos tres capítulos del Testamento de Job los cuales posiblemente nos ayuden a interpretar y dar luz sobre esta sección difícil escrita a los Corintios.

Transcribo:

 

Capítulo 48

Titulo: Efectos de los cinturones

A estas palabras se levantó una de las tres hijas, la llamada Hemera, y se ciño como le había dicho su padre. Recibió otro corazón, de modo que ya no pensaba en las cosas terrenas. Pronunció palabras solemnes en la lengua de los ángeles y entonó un himno a Dios, al igual que los himnos de los seres angélicos. Y mientras entonaba los signos, permitió el Espíritu que quedaran grabados en su vestido.

Capítulo 49. Entonces se ciño Casia, y se le cambió el corazón, de modo que no podía preocuparse de las cosas terrenales. Su boca se expresaba en el dialecto de los príncipes celestes y glorificó la obra del Alto Lugar. Si alguno desea conocer la Obra de los cielos podrá encontrarla en los Himnos de Casia.

 

Capítulo 50. Entonces se ciño también la otra hija la llamada Cuerno de Amaltea, y su boca comenzó a proferir palabras en la lengua de los seres de lo alto, puesto que también su corazón se había cambiado, apartándose de las cosas terrenales. Habló, en efecto, en la lengua de los querubines, alabando al Señor de las virtudes y narrando su gloria. El que quiera, por lo demás, captar las huellas de la gloria del Padre puede encontrarlas en las Plegarias de Cuerno de Amaltea[4].

 

Después de hablar sobre las lenguas y los diferentes debates sobre el pneuma en nuestros tiempos, James D. G. Dunn dice:

‘La impresión general y permanente, sin embargo, es de la vitalidad de la adoración de Corinto, con 14:26[5] como lo más cercano que tenemos a una descripción de la adoración cristiana de primera generación. Aquellos que deseen hacer 14:40 la norma para todo el culto deben de recordar qué clase de iglesia estaba siendo dirigida la carta’.[6]

 

Dios los bendiga!

 

[1] Fee, G. D. (1994). Primera Epístola a los Corintios (p. 714). Grand Rapids, MI: Nueva Creación.

[2] Existen algunos intérpretes que postulan el don de lenguas como ‘múltiples manifestaciones”, es decir no solo es una clase de lengua sino varias. Thiselton es uno de ellos. Note el plural también en 1 Cor 12.

[3] Fee, G. D. (1994). Primera Epístola a los Corintios (pp. 714–715). Grand Rapids, MI: Nueva Creación.

[4] Apócrifos del Antiguo Testamento. Vol 4. P.209-210.  Ediciones Cristiandad. A. Diez Macho. En la pagina 209 dice Macho ‘posiblemente una fenómeno de glosolalia’.

[5]‘¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, ti porqueene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación’. Note que el apóstol no dice ‘ustedes solo tienen que predicar doctrinalmente’. Esta es una gran falla de hoy, pensar que todo lo que se necesita es buena doctrina. Claro que eso es esencial pero no es todo.  Por todos lados se puede ver una ortodoxia muerta. Si usted está familiarizado con el Nuevo Testamento entenderá que el Espiritu también inspiró himnos. El Espiritu no solo regenera, él hace miles de cosas. Para  mí,  la nueva era profética del Espíritu inicial en el Pentecostés tiene su trasfondo en Números 11.  

[6]Dunn, J. D. G. (1999). 1 Corinthians (pp. 83–84). London; New York: T&T Clark.

La mala reputación de los Cretenses. Tito 1:12. Un llamado a los Pastores a seguir adelante!

Con esta entrada quiero animar a todos los pastores en este sábado lindo en seguir adelante con la gracia de Dios predicando el evangelio sin retractarse,   con la gracia de Dios exaltando a  Nuestro Señor a través de su Palabra.  Querido Pastor tal vez ha tenido muchas actividades y no ha ganado mucha gente, la gente de su ciudad es indiferente. Tal vez usted es un evangelista callejero y no mira mucho esfuerzo entre los mismos cristianos y eso mismo lo desanima. Tal vez usted es un recién convertido o un evangélico de años y la llama y la pasión que usted siente por las almas nadie la siente.  Quiero animarlo  con esta entrada a que siga adelante! No se detenga! No deje apagar esa llama por la critica! No pierda esa pasión por la gloria de Dios!  No se desanime! Siga adelante! Recuérdese que ninguna obra que se hace para el Señor es en vano. 1 Corintios 15:58. Si usted está plantando una iglesia y todo está resultando ser muy  difícil no se preocupe que Tito estuvo en su misma situación. La Palabra nos quiere animar este día a seguir adelante no importando los juicios de Dios endureciendo los corazones de los pecadores en su ciudad.  Le recuerdo que después del juicio, Dios en  su palabra ofrece el evangelio prometiéndo salvación. En las palabras de Jim Hamilton Profesor del Southern Baptist Theological Seminary hay un método en la Biblia.  Dios amenaza con juicio pero también ofrece en medio de su condenación, salvación.  “Salvation thorough Judgment”. “Salvación a través del juicio”. Si la gente en su  ciudad está dura yo le quiero recordar que en realidad están muertos. Efesios 2:1. A  Pablo lo quiso desanimar su falta de fruto por mucho tiempo en su segundo viaje misionero en Corinto, pero Dios se le apareció y  le dijo en una visión ‘No temas, sino habla; y no calles. Porque yo estoy contigo y ninguno pondrá sobre ti la mano para hacerte mal, porque yo tengo mucho pueblo en esta ciudad’. Hechos 18:9-9.  

Nadie había respondido por mucho tiempo, pero Dios estaba preparando el campo con la semilla que tiraba Pablo. Por veces quisiéramos salir corriendo de nuestra plantación no hay nadie que quiera hacer la obra de Dios, pensamos que no tenemos la aprobación de Dios, sin embargo recordemos a Noe, en 120 años solo tuvo 8 convertidos. William carey tuvo 1 convertido en 7 años y eso después de la muerte de sus esposa e hijo en la India. El gran héroe  David Brainerd estuvo ministrando a pocos indios en las colonias americanas. No se detenga, siga sembrando, siga rogando, siga llorando, siga cooperando, siga limpiándose para que sea útil y preparado para toda buen obra. 2 Timoteo 2:21.   El grano tiene que caer y morir, tenemos que menguar, tenemos que perseverar, tenemos que seguir gastándonos, tenemos que seguir con el fuego y los conocimientos que Dios nos ha dado para Su gloria y la bendición de la familia de Abraham. Hermano Pastor, dos cosas inmutables existen por las cuales yo le garantizo la bendición de Dios sobre su trabajo. La promesa y juramento de Dios a Abraham. Hebreos 6:10-18. En su ciudad hay algunos que van a responder en fe, Dios ya los conoce, aunque ellos no lo saben. Son hijos de la promesa. Romanos 9. Galatas 4:1.  ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega. Juan 4:35. 

 

Yo se que por veces pensamos que los personajes de la Biblia no enfrentaron los mismos desafíos que nosotros enfrentamos ante una generación perversa y maligna. Una degeneración increíble donde los pecadores se ponen peor cada día. La gente de antes era igual y por eso el mismo mensaje que sujeto a las bestias de Efeso, Corinto, Creta, Tesalonica, y otros lugares del Mar Mediterraneo es el mismo de hoy que puede darnos la victoria. No es necesario cambiar el mensaje! Tal vez su amigo ministro cambio el mensaje y se lleno su iglesia, usted no tiene que hacer lo mismo.  Usted es un hombre llamado por Dios y no por el hombre.  Hebreos 5:4. Usted tiene un mensaje y lo tiene que entregar asi como se lo dieron sin reducirlo a un humanismo o   vanidades ilusorias. Usted ha sido llamado a agradar a Dios y no a los hombres. Confiemos en las promesas de la Palabra! Esta es la herencia de los ministros, la fe!  Los hijos de Dios nos movemos por fe mirando al crucificado y resucitado! Hebreos 12:2.  Sabiendo que las fuerzas del diablo y del infierno no van a prevalecer contra la iglesia! Predique. Predique. Predique. No pare! Siga predicando! Predique hasta que se muera! Predique y no calle porque es menester proclamar el evangelio desde las azoteas!  

 Le dejo con esta nota sobre el carácter de los cretenses donde Tito estuvo ministrando, sirviéndole a Dios. Pablo le anima a que siga adelante y le dice que no le tenga miedo a aquellos que incluso estaban asistiendo a su iglesia.

William Barclay dice:

 

 

UNA MALA REPUTACIÓN

Tito 1:12

Uno de ellos, profeta de su pueblo, ha dicho:

«Los cretenses son unos embusteros,

salvajes y malas bestias,

vagos triperos!».

Si ellos lo dicen …

Los cretenses tenían asegurado el premio limón entre todos los pueblos. El mundo antiguo hablaba de las tres C’s como lo peor de lo peor: Cretenses, Cilicios y Capadocios. Los cretenses eran famosos por borrachos, insolentes, infiables, embusteros y glotones.

Su avaricia era proverbial. Polibio decía: «Los cretenses, a causa de su avaricia innata, viven en perpetuo estado de peleas privadas y contiendas públicas y conflictos civiles… y no sería fácil encontrar en ninguna otra parte personajes más tramposos y falsos que los de Creta». Y escribía de ellos: «Aprecian tanto el dinero que su posesión se considera, no solo necesaria, sino altamente acreditada; y de hecho la avaricia y la codicia son tan naturales del suelo de Creta que son el único pueblo del mundo entre los que es sin tacha cualquier forma de hacer dinero».

Polibio habla de un cierto convenio que hizo el traidor Bolis con el gobernador Cambylus «con toda la sutileza de un cretense». «Eso llegó a ser tema de discusión entre ellos en un espíritu verdaderamente cretense. Nunca tuvieron en consideración el salvar a una persona en peligro, ni sus obligaciones de honor para con los que les habían confiado la empresa, sino limitaban la discusión enteramente a cuestiones de su propia seguridad y ventaja. Como eran los dos cretenses no tardaron en llegar a un acuerdo unánime.»

Tan notorios eran los cretenses que los griegos inventaron el verbo krêtizein, cretizar, que quería decir mentir y engañar; y tenían un refrán: Krêtizein pros krêta, «cretizar contra un cretense», que quería decir oponer mentiras con mentiras, como el diamante se corta con el diamante.

La cita que hace Pablo está tomada de un poeta griego llamado Epiménides, que vivió hacia el año 600 a.C. y era uno de los Siete Sabios de Grecia. La primera frase, «Los cretenses son mentirosos crónicos», la había hecho famosa un poeta posterior e igualmente famoso llamado Calímaco. Había un monumento en Creta que se llamaba La tumba de Zeus. Se suponía que el más grande de los dioses sería inmortal, y Calímaco citaba esto como el ejemplo perfecto de las mentiras cretenses. En su Himno a Zeus escribió:

Los cretenses son embusteros crónicos,

porque edificaron una tumba, oh Rey,

y la llamaron tuya; pero tú no mueres,

sino que vives para siempre.

Los cretenses eran famosos mentirosos y tramposos y glotones y traidores, pero aquí está lo maravilloso. Sabiendo aquello, y hasta habiéndolo comprobado, Pablo no le dice a Timoteo: «Abandónalos a su suerte. No tienen remedio, como todo el mundo sabe». Dice: «Son malos, y todo el mundo lo sabe. Ve a convertirlos». Pocos pasajes muestran más a las claras el optimismo divino del evangelista cristiano, que se niega a considerar a ninguna persona un caso desesperado. Cuanto mayor es el mal, mayor es el desafío. El cristiano está convencido de que no hay pecado demasiado grande para que lo conquiste la gracia de Jesucristo.

Barclay, W. (2006). Comentario Al Nuevo Testamento. Viladecavalls (Barcelona), España: Editorial CLIE. 

Animo en el Nombre de Jesüs!

“Mi trabajo por los últimos diez años ha sido domar leones”. Charles Spurgeon

 Tito 3:8. Palabra fiel es esta, y en estas cosas quiero que insistas con firmeza, para que los que creen en Dios procuren ocuparse en buenas obras. Estas cosas son buenas y útiles a los hombres.

 

Experiencias sobrenaturales de los Puritanos. Eran ellos mentirosos?

Cotton Mather includes the following reflections:

But then [in addition to the general faith of believers], there is a Particular Faith, which is not so much the Duty, as the Comfort of them that have it; and which is Granted, but here and there, but now and then, unto those whom a Sovereign GOD shall Please to Favour with it. The Devout Believer cannot cause himself to Believe What and When he will; but under the Energy of some Superiour Cause … there is a Strong Impression made upon his mind, which Dissolves him in a Flood of Tears, and Assures him, Thou shalt have the Petition which thou Desirest of thy GOD. The Impression is born in upon his mind, with as clear a Light, and as full a Force, as if it were from Heaven Angelically, and even Articulately declared unto him; The Lord has given thee, thy Petition which thou hast asked of Him….

But you may have some Illustration of it in what our Martyrology has related concerning that Blessed Martyr, Mr. Holland. “After Sentence was Read against him, he said,—And now I tell you, that GOD hath heard the Prayer of His Servants, which hath been Poured forth with Tears, for His Afflicted Saints, which you daily Persecute. This I dare be bold in GOD to Speak; and I am by His Spirit moved to say it: That GOD will shorten your Hand of Cruelty: For after this Day in this place, there shall be no more put unto the Trial of Fire and Faggot.”Which accordingly came to pass; He was the last that was Burnt in Smithfield. You may see it a little further Illustrated in the Strange Afflations, which have Enabled and Impelled many Confessors of CHRIST in the Renoumed [renowned] Church of Scotland, sometimes to break forth into Passages that might be Expected from none but such as have Illapses of the Prophetic Spirit upon them.35

… about the Time, when the Impression [an instance of particular faith in Increase Mather] was in its Liveliest Operation (October 1694) there was among some in his Neighbourhood, a strange Descent of Shining Spirits, that had upon them great marks of their being such Angelsas they Declared themselves to be. (What they were, GOD knows!) And from these there was that Message (and, no more!) directed unto him; He is much Exercised in his Mind about his going for England; but he need not and should not be so; For GOD will bring to pass That which will be most for His Glory and Service; And the Angels of GOD will attend him, wheresoever His Providence may dispose of him.36

In the Year, 1676, he had a strange Impressision [sic] on his mind, that caused him, on Nov. 19, to Preach a Sermon on those Words,

Zeph. III. 7 … and Conclude the Sermon, with a Strange Praediction, That a Fire was a coming, which would make a Deplorable Desolation…. On the next Lords-Day, he Preached … that when the Lord JESUS is about to bring any heavy Judgment upon His People, He is wont to stir up the Heart of some Servant of His, to give Warning of it; which Warning should be Remembred, that so People may be ready to entertain what must come upon them…. The very Night following, a Desolating Fire broke forth in his Neighbourhood.37

He [Increase Mather] did no less than three Times as the Year, 1678, was coming on, very Publickly Declare, That he was verily Perswaded, a very Mortal Disease would shortly break in upon the place; and the Slain of the Lord would be many. Some of his Friends were troubled at him, for it. But when the Year 1678. was come on, we saw the Mortal Disease. The Small-Pox broke in, …. The famous Dr. Henry More, who is not Ordinarily numbred among Fanaticks, has a Passage that may a little Solve some of these Appearances.

“Though theSpirit of Prophecy in some sense be ceased, yet GOD hath not hereby Precluded His own Power, nor yet that of His Ministring Spirits from Visiting and Assisting of His Servants as He Pleaseth. And there are some Pious Persons to whom it must not be Denied, that very Unusual Things of one sort or another, have sometimes happened.“38

On the SIXTH Day of FEBRUARY … “… I [Increase Mather] was very much Moved and Melted before the Lord, so that for some time, I was not able to speak a Word. But then, I could not but say, GOD will deliver New-England! GOD will deliver New-England! … So I rose from my knees, with much Comfort and Assurance, that GOD had heard me. These things, I hope, were from the Spirit of GOD….” … And on the Fourteenth of April following, there arrived Tidings [from England], that on THAT VERY DAY [viz. Feb. 6], there fell out [in England] THAT, which happily diverted and entirely defeated, the coming of Kirk with his Commission for the Government of New-England, …39

Mr. Mather went on with his Preparations for his Voyage; and had his Mind more and more Irradiated with a Strong Perswasion, That GOD would give him to find Things in England, in such a State, as that he should have an Opportunity to do Special Service for His Peoplehere. Yea, he went so far in it, as to Write these Marvellous Words upon it;—I know, it will be so; For Thou, O Lord GOD, hast told me, that it will be so!. And the Truth is, If he had not had some such Faith as this, to have Inspired him with an uncommon Courage, a Person of his Prudence would never have Exposed himself, as he did on a Thousand Accounts in his present Undertaking.40

citado en un articulo de Vern Poythress y Frame. Reformados de reformados. Existen ams pero no tengo el tiempo. Bendiciones. “Yo Creo en el Espiritu Santo’.

mezzotint portrait of Cotton Mather (Feb. 12, ...

mezzotint portrait of Cotton Mather (Feb. 12, 1663 – Feb. 13, 1728), American Puritan clergyman. (Photo credit: Wikipedia)

http://www.frame-poythress.org/modern-spiritual-gifts-as-analogous-to-apostolic-gifts-affirming-extraordinary-works-of-the-spirit-within-cessationist-theology/

Agustin de Hipona, un gigante de la fe. Habla sobre la predestinacion, y su antiguo error que habia sostenido.

San Agustín:

DE LA PREDESTINACIÓN DE LOS SANTOS

 

INDICE

 

CAPÍTULO 1: RESPONDE AGUSTÍN A LAS CARTAS DE PRÓSPERO E HILARIO

CAPÍTULO II: EL PRINCIPIO DE LA FE ES TAMBIÉN UN DON DE DIOS

CAPÍTULO III: CONFIESA AGUSTÍN SU ANTIGUO ERROR ACERCA DE LA GRACIA

CAPÍTULO IV: TODO LO HEMOS RECIBIDO DE DIOS

CAPÍTULO V: LA GRACIA DIVINA ES LA QUE DA VENTAJA A LOS BUENOS SOBRE LOS MALOS

CAPÍTULO VI: LOS CAMINOS DE DIOS SON INESCRUTABLES

CAPÍTULO VII: LA FE, FUNDAMENTO DEL EDIFICIO ESPIRITUAL

CAPÍTULO VIII: LA ENSEÑANZA DEL PADRE ES OCULTÍSIMA

CAPÍTULO IX: REIVINDIA AGUSTÍN SU DOCTRINA DEFENDIDA EN OTRO TIEMPO

CAPÍTULO X: DIFERENCIA ENTRE LA PREDESTINACIÓN Y LA GRACIA

CAPÍTULO XI: ESTABILIDAD DE LAS PROMESAS DIVINAS

CAPÍTULO XII: QUE NADIE ES JUSTIFICADO EN VIRTUD DE LOS MERITOS FUTUROS

CAPÍTULO XIII: EL BAUTISMO NO ES EFECTO DE LA PRESCIENCIA DE LOS MERITOS FUTUROS

CAPÍTULO XIV: LOS PELAGIANOS, CONDENADOS POR LA ESCRITURA Y LA TRADICIÓN

CAPÍTULO XV: JESUCRISTO, EJEMPLAR PERFECTO DE LA PREDESTINACIÓN

CAPÍTULO XVI: DOBLE VOCACIÓN DIVINA

CAPÍTULO XVII: LA VOCACIÓN PROPIA DE LOS ELEGIDOS

CAPÍTULO XVIII: DIOS NOS ESCOGIÓ PARA QUE FUERAMOS SANTOS E INMACULADOS

CAPÍTULO XIX: EL PRINCIPIO DE LA FE ES TAMBIÉN OBRA DE DIOS

CAPÍTULO XX: DIOS DISPONE Y CONVIERTE LAS VOLUNTADES HUMANAS PARA EL REINO DE LOS CIELOS Y LA VIDA ETERNA

CAPÍTULO XXI: CONCLUSIÓN

 

***

 

CAPÍTULO 1

RESPONDE AGUSTÍN A LAS CARTAS

DE PRÓSPERO E HILARIO

 

1.Yo sé que el Apóstol dijo en su Epístola a los Filipenses: A mí no me es molesto el escribiros las mismas cosas, y para vosotros es seguro. [1] No obstante, escribiendo sobre el mismo asunto a los Gálatas, juzgando haberlos instruido ya suficientemente y cuanto le parecía necesario, por el ministerio de su palabra, les dice: De aquí en adelante nadie me cause molestias; [2] o como se lee en otros códices: Nadie me sea importuno.

Pero yo, aunque confieso que me desagrada el que no se crea lo que se asegura en tantos y tan patentes lugares de las divinas letras acerca de la gracia de Dios—la cual no es gracia sí se nos da conforme a nuestros méritos—, sin embargo, no acierto a encarecer cuánto estimo vuestra solicitud, carísimos hijos Próspero e Hilario, y esa vuestra caridad fraterna, por la cual con tanto celo deseáis que no sigan en su error los que de aquella manera piensan que, después de los numerosos libros y epístolas mías en que he tratado acerca de esta cuestión, aún me pedís que escriba más acerca de ella; y siendo tanto lo que por todo esto os estimo, no osaré afirmar que os estimo cuanto debo. Por eso he tomado la resolución de escribiros nuevamente, para exponer, no porque lo necesitéis vosotros, sino por mediación vuestra, lo que ya creía haber expuesto suficientemente.

 

2. Habiendo, pues, considerado con la debida reflexión vuestras cartas, me parece entender que estos hermanos con quienes ejercitáis tan piadosa solicitud deben ser tratados del modo que trató el Apóstol a aquellos a quienes dijo: Si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios, [3] a fin de que no acepten como máxima aquel apotegma poético que dice: «Confíe cada uno en sí mismo», y no incurran por él en el anatema que se dijo no poética, sino proféticamente: Maldito sea el hombre que confía en otro hombre. [4] Porque, ciertamente, aún están éstos a ciegas acerca del misterio de la predestinación de los santos. Pero si es verdad que piensan de otro modo acerca de ella, Dios se lo dará a conocer mientras caminan por el conocimiento de la fe, a que ya han llegado. Por eso, después de decir el Apóstol: Si otra cosa sentís, esto también os lo revelará Dios. Pero en aquello a que hemos llegado, sigamos una misma regla, sintamos una misma cosa.

Porque ya esos hermanos nuestros, hacia quienes se muestra tan solícita vuestra piadosa caridad, han llegado a creer, con la Iglesia de Cristo, que todo el género humano nace sujeto a la culpa del primer Adán, de la que nadie puede libertarse si no es por la justicia del segundo Adán. Y también creen y confiesan que las voluntades humanas son prevenidas por la gracia divina, concediendo que nadie por su propio esfuerzo se basta para comenzar o consumar ninguna obra buena. Permaneciendo, por tanto, firmes en la creencia de estas verdades que han llegado a confesar, están ya muy distantes del error de los pelagianos. Y así, si caminaren en ellas e hicieren oración a aquel que da el don del entendimiento, aunque acerca de la predestinación piensen de otra suerte, Dios los iluminará también acerca de esta verdad. Pero no por eso dejemos nosotros de ejercitar también con ellos el afecto de nuestra caridad y el ministerio de nuestra enseñanza, conforme nos lo conceda aquel a quien hemos pedido que nos inspire decirles en este escrito lo que para ellos fuere más útil y conveniente. Pues ¿quién podría saber que no quiere Dios realizar en ellos este bien por medio de nuestro ministerio, por el cual les servimos en la libre caridad de Cristo?

***

 

CAPÍTULO II

EL PRINCIPIO DE LA FE ES TAMBIÉN

UN DON DE DIOS

 

3. Demostraremos, pues, primeramente, que la fe, por la que somos cristianos, es un don de Dios; y lo probaremos, a ser posible, con mayor brevedad de la que hemos empleado en tantos otros y tan abultados volúmenes. Pero, ante todo, juzgo que debo responder a todos aquellos que afirman que los testimonios que he aducido acerca de este misterio solamente tienen valor para probar que la fe procede de nosotros y que únicamente el aumento de ella es debido a Dios; como si no fuese El quien nos da la fe, sino que ésta es aumentada por El en nosotros en virtud de algún mérito que empezó por nosotros. Mas si la fe, con que empezamos a creer, no se debe a la gracia de Dios, sino que más bien esta gracia se nos añade para que creamos más plena y perfectamente, por lo cual primero ofrecemos nosotros a Dios el principio de nuestra fe, para que nos retribuya El luego lo que de ella nos falta o cualquiera otra gracia de las que por medio de la fe pedimos, tal doctrina no difiere en nada de la proposición que el mismo Pelagio se vio obligado a retractar en el concilio de Palestina, conforme lo testifican sus mismas actas, cuando dijo «que la gracia de Dios nos es dada según nuestros méritos».

 

4. Mas ¿por qué no hemos de escuchar nosotros contra esta doctrina aquellas palabras del Apóstol: ¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él son todas las cosas. [1] Porque ¿de quién, sino de El, puede proceder el mismo principio de la fe? Pues no se debe decir que de El proceden todas las demás cosas, exceptuada solamente ésta; sino que de él, y por él, y para él son todas las cosas. ¿Quién dirá que el que ya ha empezado a creer no tiene ningún mérito de parte de aquel en quien cree? De ahí resultaría que al que de esta manera previamente merece, todas las demás gracias se le añadirían como una retribución divina, y, por lo tanto, la gracia de Dios nos sería concedida según nuestros méritos; mas para que tal proposición no fuese condenada, la condenó ya el mismo Pelagio.

Quien quiera, pues, evitar el error de esta doctrina reprobable, entienda con toda verdad el dicho del Apóstol: Porque a vosotros os es concedido a causa de cristo, no sólo que creáis en él, sino también que padezcáis por él. [2] Ambas cosas son un don de Dios, pues tanto la una como la otra se asegura que nos son dadas. Porque no dice el Apóstol «a fin de que creáis en El más plena y perfectamente», sino para que creáis en El. Ni dice de sí mismo que alcanzó la misericordia para ser más creyente, sino para ser creyente; porque sabía que él no había dado a Dios primero el principio de su fe y después le había retribuido Dios con el aumento de ella, sino que el mismo Dios que le hizo apóstol le había hecho antes creyente.

Consignados están también por escrito los comienzos de su vida de creyente, cuya historia es famosísima por su lectura en toda la Iglesia. Porque estando aún él apartado de la fe, que pretendía destruir, siendo acérrimo enemigo de ella, de repente fue convertido a esta misma fe por una gracia poderosísima; fue convertido por aquel que debía realizar tan estupendo prodigio, conforme a lo que había dicho el profeta: ¿No volverás a darnos vida para que tu pueblo en ti se regocije?; [3] para que no sólo el que no quería creer se hiciera creyente, queriéndolo él mismo, sino también para que el mismo perseguidor padeciera persecución por la defensa de aquella fe que antes él mismo perseguía. Porque, ciertamente, le fue dado por Cristo no solamente el creer en Él, sino también el padecer por Él.

 

5. Y así, recomendando aquella gracia que no es dada en virtud de algún mérito anterior, sino que es ella la causa de todos los buenos méritos, dice: No que seamos competentes por nosotros mismos para pensar algo como de nosotros mismos, sino que nuestra competencia viene de Dios. [4] Fijen aquí su atención y ponderen debidamente estas palabras los que piensan que procede de nosotros el principio de la fe, y de Dios solamente el aumento de ella.

Pues ¿quién no ve que primero es pensar que creer? Nadie, en efecto, cree si antes no piensa que se debe creer. Y aunque a veces el pensamiento precede de una manera tan instantánea y vertiginosa a la voluntad de creer, y ésta le sigue tan rápidamente que parece que ambas cosas son simultáneas, no obstante, es preciso que todo lo que se cree se crea después de haberlo pensado. Y eso aunque el mismo acto de fe no sea otra cosa que el pensar con el asentimiento de la voluntad. Porque no todo el que piensa cree, como quiera que muchos piensan y, sin embargo, no creen. Pero todo el que cree, piensa; piensa creyendo y cree pensando.

Luego si nosotros, por lo que respecta a la religión y a la piedad –de la cual habla el Apóstol–, no somos capaces de pensar cosa alguna como de nosotros mismos, sino que nuestra suficiencia proviene de Dios, cierto es absolutamente que no somos tampoco capaces de creer cosa alguna como de nosotros mismos, no siendo esto posible si no es por medio del pensamiento; sino que nuestra competencia, aun para el comienzo de la fe, proviene de Dios. Por tanto, así como nadie se basta a sí mismo para comenzar o consumar cualquiera obra buena—lo cual admiten ya estos hermanos, como lo manifiestan vuestros escritos—, así resulta que nuestra capacidad, tanto en el principio como en el perfeccionamiento de toda obra buena, proviene de Dios; del mismo modo, nadie se basta a sí mismo para el comienzo y perfeccionamiento en la fe, sino que nuestra competencia proviene de Dios. Porque la fe, si lo que se cree no se piensa, es nula y porque no somos capaces de pensar cosa alguna como de nosotros mismos, sino que nuestra suficiencia proviene de Dios.

 

6. Se ha de evitar, pues, ¡oh hermanos amados del Señor! , que el hombre se engría contra Dios, afirmando que es capaz de obrar por sí mismo lo que ha sido una promesa divina. ¿Por Ventura no le fue prometida a Abrahán la fe de los Gentiles, lo cual creyó él plenamente, dando gloria a Dios, que es poderoso para obrar todo lo que ha prometido? El, por tanto, que es poderoso para cumplir todo lo que promete, obra también la fe de los Gentiles. Por consiguiente, si Dios es el autor de nuestra fe obrando en nuestros corazones por modo maravilloso para que creamos, ¿acaso se ha de temer que no sea bastante poderoso para obrar la fe totalmente, de suerte que el hombre se arrogue de su parte el comienzo de la fe para merecer solamente el aumento de ella de parte de Dios?

Tened muy en cuenta que si alguna cosa se obra en nosotros de tal manera que la gracia de Dios nos sea dada por nuestros méritos, tal gracia ya no sería gracia. Pues en tal concepto, lo que se da no se da gratuitamente, sino que se retribuye como una cosa debida, ya que al que cree le es debido el que Dios le aumente la fe, y de este modo la fe aumentada no es más que un salario de la fe comenzada. No se advierte, cuando tal cosa se afirma, que esa donación no se imputa a los que creen como una gracia, sino como una deuda.

Mas si el hombre puede adquirir lo que no tenía, de tal suerte que puede aumentar también lo que adquirió, no alcanzo a comprender por qué no se ha de atribuir al hombre todo el mérito de la fe sino porque no es posible tergiversar los evidentísimos testimonios divinos, según los cuales está patente que la fe, en la cual tiene su principio la piedad, es un don de Dios; como lo declara el testimonio en que se dice que Dios ha repartido a cada cual la medida de la fe. [5] Y aquel otro: Paz sea a los hermanos y amor con fe de Dios Padre y del Señor Jesucristo. [6] Y así otros semejantes. No queriendo, pues, por otra parte, oponerse a tan evidentes testimonios y queriendo, por otra, adjudicarse a sí propio el mérito de creer, trata el hombre de conciliarse con Dios atribuyéndose a sí mismo una parte de la fe y dejando la otra para Dios; pero tan insolentemente, que se adjudica a sí mismo la primera, concediendo a Dios la segunda, y así en lo que afirma ser de ambos, se coloca a sí mismo en primer lugar, y a Dios en segundo término.

 

***

 

 

CAPÍTULO III

CONFIESA AGUSTÍN SU ANTIGUO ERROR ACERCA DE LA GRACIA

 

7. No sentía así aquel humilde y piadoso Doctor—me refiero al muy bienaventurado San Cipriano cuando decía: «En ninguna cosa debemos gloriamos, porque ninguna cosa es nuestra». Para demostración de lo cual alegó el testimonio del Apóstol, que dice: Qué tienes que no hayas recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo recibido? [1] Por cuyo testimonio singularmente yo mismo me persuadí del error en que me encontraba, semejante al de estos hermanos, juzgando que la fe, por la cual creemos en Dios, no era un don divino, sino que procedía de nosotros, como una conquista nuestra mediante la cual alcanzábamos los demás dones divinos por los que vivimos sobria, recta y piadosamente en este mundo.

No consideraba que la fe fuera prevenida por la gracia, de suerte que por ésta nos fuese otorgado todo lo que convenientemente pedimos, sino en cuanto que no podríamos creer sin la predicación previa de la verdad; mas en cuanto al asentimiento o creencia en ella, una vez anunciado el Evangelio, juzgaba yo que era obra nuestra y mérito que procedía de nosotros. Este error mío está bastante manifiesto en algunos opúsculos que escribí antes de mi episcopado. Entre los cuales se halla el que citáis vosotros en vuestras cartas, en la cual hice una exposición de algunas sentencias de la Epístola a los Romanos.

Pero habiendo revisado últimamente todos mis escritos para retractarme de mis errores, y haciendo esta retractación, de cuya obra ya tenía concluidos los dos volúmenes, cuando yo recibí vuestros escritos más extensos, al censurar aquel opúsculo en el primero de dichos volúmenes, he aquí el modo en que me expresé: «Y disputando también sobre lo que Dios podría elegir en el que aún no había nacido, al cual dijo que serviría el mayor, y del mismo modo, qué podría reprobar en el mayor, cuando tampoco había nacido—a los cuales hace referencia, aunque escrito mucho más tarde, este testimonio de un profeta: A Jacob amé, mas a Esaú aborrecí [2]—, llegué en mis razonamientos hasta afirmar lo siguiente: «No eligió Dios, por tanto, las obras que El mismo había de realizar en cada uno según su presciencia, sino la fe, de modo que conociendo por su presciencia al que había de creer, a éste escogió, al cual donaría su Santo Espíritu para que por medio de las buenas obras consiguiese la vida eterna».

Aún no había yo inquirido con toda diligencia ni averiguado en qué consiste la elección de la gracia, de la cual dice el Apóstol: Así también aun en este tiempo ha quedado un remanente escogido por gracia. [3] La cual ciertamente no sería gracia si le precediera algún mérito; pues lo que se da no como gracia, sino como deuda, más bien que donación es retribución de algún merecimiento. Por consiguiente, lo que dije a continuación: Pues dice el mismo Apóstol Dios que hace todas las cosas en todos, es el mismo, [4] siendo así que nunca se ha dicho: «Dios cree todas las cosas en todos», y lo que después añadí: «Luego lo que creemos es mérito nuestro, mas el obrar bien es de aquel que da el Espíritu Santo a los que creen», de ninguna manera lo hubiera yo dicho si ya entonces hubiera sabido que también la fe es uno de los dones de Dios que nos son dados por el Espíritu Santo. Ambas cosas las realizamos nosotros por el consentimiento del libre albedrío; y ambas cosas, no obstante, nos son dadas también por el Espíritu de fe y de caridad. Pues no solamente la caridad, sino, como esté escrito, amor con fe de Dios Padre y del Señor Jesucristo. [5] También lo que afirmé poco más adelante: «que nuestro es el creer y el querer, mas de Dios el dar a los que creen y quieren el poder obrar bien por el Espíritu Santo, por quien la caridad ha sido derramada en nuestros corazones»; esto ciertamente es verdadero; pero, según la misma norma, ambas cosas provienen de Dios, porque El dispone la voluntad, y ambas cosas son nuestras, porque no se realizan sin nuestro consentimiento. Y así lo que también dije después: «Que ni el querer podemos, si no somos llamados; y cuando, después de ser llamados, hubiéremos dado nuestro consentimiento, aun entonces, no basta nuestro querer ni nuestro caminar si Dios no concede sus auxilios a los que caminan, conduciéndolos a donde los llama»; y lo que añadí finalmente: «Esté manifiesto, por tanto, que no del que quiere ni del que corre, sino de Dios, que tiene misericordia, proviene el que podamos obrar bien»; todo esto es absolutamente verdadero.

Mas acerca de la vocación o llamamiento, que es conforme al designio divino, diserté con mucha brevedad. Porque no es tal el llamamiento que se hace de todos, sino solamente el de los elegidos. De aquí lo que afirmé poco después: «Así como en los que Dios elige no son las obras, sino la fe, el principio del mérito, para que por el don de Dios se pueda obrar el bien, así en los que condena, la incredulidad y la impiedad son el principio del merecimiento del castigo, para que este mismo castigo sea causa de que ejecuten el mal». Mucha verdad dije en todo esto; pero que el mismo merecimiento de la fe fuese también un don de Dios, esto ni lo dije ni juzgué por entonces que debía investigarse.

También aseguré en otro lugar: El hace obrar el bien a aquel de quien tiene misericordia y abandona en el mal a aquel a quien resiste. Pero tanto aquella misericordia se atribuye al mérito precedente de la fe como este endurecimiento a la precedente iniquidad. Lo cual es indudablemente verdadero. Pero aún debía investigarse si también el merecimiento de la fe proviene de la misericordia de Dios, esto es, si esta misericordia se verifica en el hombre porque cree o cree por que se efectúa antes en él esta misericordia. Pues leemos lo que nos dice el Apóstol: He alcanzado misericordia del Señor para ser fiel; [6] no dice porque era fiel. Al que es fiel se concede, por tanto, esta misericordia, pero también se le concede para que sea fiel. Y así, con toda exactitud afirmé en otro lugar del mismo libro: «Porque si no es por las obras, sino por la misericordia de Dios, como somos llamados a la fe y por la que se nos concede a los creyentes el obrar bien, tal misericordia no debe rehusarse a los mismos Gentiles, si bien es cierto que no apliqué allí toda mi diligencia para estudiar cómo se verifica ese llamamiento en conformidad con los designios de Dios».

El cristiano y su trabajo como vocación. Colosenses 3:22-25.

El cristianismo sin lugar a dudas, es una religión que está interesado en el hombre completo. Así como está interesado en el hombre completó también está interesado en tener una cosmovisión bíblica y equilibrada entre el cielo y la tierra.

Nosotros que hemos crecido  en una tradición con tendencias a espiritualizar todo, hemos usado nuestra tradición cristiana llamada comúnmente pentecostalismo como un escape de la vida física y los sinsabores de la vida. Muchos sociólogos religiosos han entendido que el pentecostalismo, por eso ha sido aceptado en áreas donde la pobreza es tangible.

En esta semana estaba leyendo un ensayo sobre el futuro del pentecostalismo, este ensayo uno de los muchos en el libro, se enfocaba en el evangelio pentecostal Nigeriano. Y el escritor hacia ver que el “evangelio de la prosperidad” ha sido aceptado porque se enfoca en el aquí y en el ahora, es decir en los asuntos de esta tierra. También decían que muchos han criticado el evangelio de la prosperidad con perjuicios porque muchos han dicho que el evangelio de la prosperidad no proclama la salvación del alma, sin embargo, el trata de mostrar con perspicacia y crítica constructiva y equilibrado, que es un error tratar de entender el evangelio de la prosperidad como un evangelio que no está interesado en el más allá. Como es evidente las opiniones al respecto seguirán siendo diversas. En mi opinión es una herejía que ha dañado mucho a la iglesia cristiana.

Los primeros pentecostales entendieron que ellos habían recibido un mensaje directo del cielo el cual se tenía que proclamar con ligereza y prontitud. Una de sus reclamaciones decía “Cristo viene pronto”, y por eso es que se extendieron por toda la faz de la tierra. Espiritualizaban todo, se enfocaban en el cielo pero descuidaban la parte física y social del Evangelio. Como dice el dicho popular “eran bien excelentes para el cielo pero no servían para aquí en la tierra”. Entendiendo esta deficiencia muchos en el movimiento pentecostal han recobrado la parte física y social del Evangelio completo como es llamado en otros círculos. Y por eso le damos gracias  a Dios. Sin embargo aún como cristianos comunes y pastores que no hemos sido expuestos a estos temas por la falta de estudio formal, nos ha sido difícil desligarnos de esta línea de pensamiento, cuya ideología nos puede afectar mucho como cristianos individuales y colectivos, personas que corresponden a una casa (comunidad) de adoración local, y a la familia terrenal. Es decir, podemos espiritualizar todo y no ser influyentes en el aspecto social del Evangelio. Este aspecto social del Evangelio creo yo que muchos no lo hemos entendido por lo ya dicho, sin embargo el Calvinismo o evangelio reformado siempre ha sido un sistema de pensamiento que ha sido equilibrado, en entender que el evangelio cubre todas las áreas de la vida, y no sólo las cubre, sino que debe de influir  en ellas.

Creo yo que Pablo estuviera de acuerdo con el Calvinismo. El Calvinismo siempre ha estado interesado en la influencia política, social,  económica, y religiosa. Como alguien ha dicho, el Calvinismo no es un sistema interpretativo bíblico, si no una cosmovisión cristiana, un telescopio por él cual se mira un mundo indivisible. Por esto es que existe una evangelización proliferante, donde el ser humano es visto como creación de Dios el cual necesita ser redimido. En el proceso se ha entendido que el aspecto social y político son  áreas en las cuales está interesado Dios. Muchos piensan que por el concepto de predestinación Calvinista, la imagen de Dios en el hombre se denigra, y no se mira al ser humano como creación especial de Dios. Pero esto está lejos de la verdadera esencia del evangelio reformado. El punto principal es que  el evangelio reformado se ciñe a la biblia, no importando que haya pasajes difíciles, su compromiso es con la Biblia. Como dijo Martyn Lloyd Jones “Calvino estuvo interesado en dos cosas, la Soberanía de Dios y la gloria de Dios”. Y en esta área de la gloria de Dios, el ser humano está envuelto por cuanto es su creación, la cual fue definida como buena.

 En esta tarde me quiero enfocar en el aspecto social-laboral del cristiano.                     

En el primer capítulo de Colosenses Pablo nos dice que el cristiano ha sido recibido en Cristo, hemos sido reconciliados por la Palabra visible, ya que la Palabra visible recibió la aprobación del invisible Dios el cual estaba en el Verbo de Dios. La plenitud de Dios estaba en el Hijo,  todo lo que está unido a Él, está aprobado y confirmado por el Padre. Es como decir descansen en el evangelio, todo ya está hecho. En el segundo capítulo dice que usar el evangelio como un escape del mundo material y físico no es apropiado en un mundo donde se tienen responsabilidades como seres humanos ya regenerados pero involucrados en un mundo donde hay una jurisdicción de Satanás. Col 2:15. Pablo entendía que ultimadamente Dios es el que nos da las autoridades civiles para el orden social y moral, sin embargo también entiende que las fuerzas de las tinieblas actúan en los poderes políticos, por eso es que se tiene que tener un balance en la nueva metodología de la guerra espiritual comúnmente llamada como “espíritus territoriales”.    

Es obvio que los hermanos en Colosas estaban espiritualizando todo y estaban rechazando lo físico y material. Muchos pensaron que el problema del pecado surgía del mundo físico y estaban pensando en retirarse a un lugar solitario y apartarse del mundo, esta ideología surgió de la influencia de los falsos maestros que estaban diciendo que Cristo no era humano, no tenía materia, porque la materia es mala. Una especie de  gnosticismo.  

Pablo aquí en este capítulo tres nos enseña que el cristiano es mandado a ser  una persona que hace  todo para la gloria de Dios.

 

Por veces pensamos que servir a Dios es simplemente estar en un púlpito predicando y estar involucrados en los aspectos religiosos de la vida cristiana y eclesiástica, sin embargo para Pablo cualquier trabajo que el cristiano ejerce es  una vocación (llamado –vocare- latin vocación) dada por Dios para la gloria de Dios. Es esto lo que tiene en mente cuando dice “sea que comamos o bebamos sea todo para la gloria de Dios’. 1 Cor 10:31. O sea que el cristiano en lo más mínimo de la vida, las cosas que parecen ser pequeñas deben de ser un medio para testificar que el cristiano es diferente y que tiene un Amo el cual se glorifica en la excelencia de su trabajo. Y todos sabemos que el trabajo no es algo mínimo sino algo esencial en la vida. Es por medio de él que nuestro Dios nos provee y nos mantiene ocupados, lejos de la pereza y de la tentación que produce el estar en ociosidad. El entiende nuestra constitución interna y el pecado que heredamos por Adán y por eso, El, en su plan maravilloso del Evangelio incluyó también el trabajo. Pablo dice que nuestro trabajo se debe de ver como una asignación de Dios para el cristiano. La actitud del cristiano hacia el trabajo debe de cambiar, no debe de existir un pensamiento negativo sino uno positivo, un deseo de tomar orgullo en el buen sentido de la palabra. Pablo no hubiera afirmado el sistema marxista o comunista donde no hay diferentes clases sociales, ricos y pobres,  y donde todo se comparte, puesto que nadie es mejor que nadie, el entendió que un sistema así aumenta la pereza y la falta de un deseo por la excelencia y una ocupación en trabajar por el pan de cada día. Deuteronomio 10.

¿Por que digo esto? Pablo nos dice en este pasaje que la esclavitud era algo normal en el primer siglo. Pablo lo acepta, y aconseja a los esclavos que hagan todo no para ser vistos por los hombres sino teniendo en mente la excelencia, y un deseo no a la avaricia sino a la aspiración de progresar como cristianos, y como seres sociales. Literalmente Pablo hubiera usado todos los medios sociales disponibles para influir en la sociedad. Viajo 15,000 millas, esta es una indicación que hubiera tomado ventaja de los medios sociales. Facebook, Twitter,  You tube, etc. Un estratega de su clase no hubiera omitido estos medios que pueden ser de gran bendición para la Iglesia de Dios.   Sea en la economía o en la política, la cultura y en los debates sociales, el cristiano debe de estar involucrado. Entendiendo que el diablo tiene a todo el mundo en sus manos, Pablo quiere y desea que los cristianos estén involucrados en todas estas esferas, ya que el que gobierna estos sectores es influyente y forma las mentes, de los niños, adolescentes y jóvenes.

Es una clase de dominio que él hubiera querido establecer en la sociedad, sin embargo nunca hubiera estado de acuerdo en desenfocarse del tema central, de la salvación del alma y el llamamiento al arrepentimiento, y la proclamación del perdón de pecados en Cristo Jesús.

Muchos han  criticado esta interpretación  de Pablo conforme a la ética calvinista .Especialmente Max Weber en su libro “la ética protestante y el espíritu capitalista”,  él señala que fue la interpretación protestante y puritana del trabajo, que dio cabida al capitalismo y ciertos abusos en la clase laboral. Un abuso de poder. Como el dictamen de Lord Acton “el poder tiende a corromper, y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Pero su premisa fue incorrecta porque tenemos que empezar con el pecado original. No se debe de empezar con la interpretación protestante del trabajo si no con la interpretación que Dios tiene sobre el mundo y su obra desde el edén,  llevándola  a la consumación de la redención del ser humano y su creación en Cristo Jesús Señor nuestro.

Leopoldo Cervantes Ortiz en su libro “Juan Calvino- su vida y obra a 500 años de su nacimiento” dice  “Calvino aceptó de Lutero el concepto reformador del trabajo secular como profesión dado que, en la edad media este vocablo se reservaba exclusivamente a  las profesiones clericales y que la vida contemplativa se tenía el mayor consideración que la vida activa es evidente que Calvino y Lutero imprimieron al término de profesión un carácter nuevo.” En la misma página cita  a Calvino diciendo   “hay que trabajar para que todo el mundo pueda sobrevivir; pero se debe de realizar de forma que los pobres no sean explotados por los ricos, los extranjeros por los nativos, los débiles por los fuertes”. P. 266.  En la edad media el trabajo se consideraba más como un efecto del pecado y una maldición que Dios había impuesto sobre el hombre en los tiempos de la reforma recobrando el concepto Paulino sobre el trabajo se entendió el trabajo secular como una bendición y un medio para influenciar a la sociedad.                              

El puritanismo enseñó que se debe de ahorrar y tomar el trabajo como una bendición de Dios. Creo yo que interpreto correctamente al apóstol Pablo. No se debe juzgar individualmente a cada uno de ellos como traficantes de esclavos o personas que tenían esclavos. Sin embargo si sacamos fuera de este contexto histórico a los esclavos que pertenecían a los cristianos en el primer siglo, como en la era después de la reforma entraremos a prejuicios innecesarios. No se justifica el abuso de los mayordomos cristianos, ni de su  ostentación derivada del abuso laboral. El evangelio tiene aspectos físicos como sociales y esto ha sido duro de abrazarlo para tradiciones que han enfatizado más la espiritualidad que involucrarse en participar en el mundo donde viven.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                            

Donde sea que haya seres humanos siempre habrá  abusos, y pecados cometidos contra el prójimo, como San Pablo nos enseña aquí, que el abordar el tema del trabajo sin tener en mente la gloria de Dios en la excelencia, es injusticia y trae  retribución. Es como decir “la pereza y la falta de hacer el trabajo muy bien para que los amos miren la excelencia de los cristianos es pecado”. A Pablo le concierne una cosa y esa es la excelencia de la religión cristiana brillando en los hijos de Dios, porque la sabiduría es justificada por los hijos.

Pablo tiene en mente en este pasaje los abusos en las relaciones de los amos hacia los esclavos, pero es impresionante, que invierte la metodología tradicional, empezando por el mayor hacia el menor, y empieza de la responsabilidad que tiene el menor hacia el mayor. Pero claro está que no omite las  responsabilidades que los amos tienen con sus esclavos. Col 4:1.  El tema es extenso, puesto que toca temas migratorios, laborales, políticos que afectan no sólo en los Estados Unidos sino también en América Latina. Es una cadena que amarra el presente con el futuro, cielo y tierra, alma y cuerpo, y cristianismo bíblico con un falso Evangelio que omite toda la creación de Dios.

He oído a pastores y escritores hablando sobre el tema migratorio en los Estados Unidos desde el púlpito de una manera deliberante y con un tono que no suena a la biblia. Interesante es que se dicen ser seguidores de Calvino, no siguen su propio pensamiento sobre este tema delicado y controversial.  Tienen que tener un balance en este tema porque la Biblia es clara en decir que nadie debe de oprimir al extranjero. Muchos anglosajones usan a los inmigrantes para agregar capitales nefastos y grandes para satisfacer sus propios deseos a costa de la fuerza de otros individuos abusando de ellos, esto es injusticia, contra esto se tiene que hablar. Aunque este no es el  tema central de la Biblia es uno de ellos, el libro de Amos es evidente.                                                                                                                                                           

El tema migratorio seguirá siendo un debate, pero de lo que estoy seguro es que esta nación siempre ha dependiendo y seguirá dependiendo de los inmigrantes. Esto es obvio ya que muchos americanos no les gustan tomar trabajos que los hispanos están dispuestos a realizar. Por eso  es muy importante  la actitud que vamos a tener hacia el trabajo.             

Los dejo con estos textos que son de mucha edificación.

Proverbios 18.9 (RVR60También el que es negligente en su trabajo. Es hermano del hombre disipador.

Proverbios 21.25 (RVR60) El deseo del perezoso le mata, Porque sus manos no quieren trabajar.

Nuestra actitud hacia el trabajo nuestros hijos la están mirando.

Proverbios 22.29 (RVR60) ¿Has visto hombre solícito en su trabajo? Delante de los reyes estará; No estará delante de los de baja condición.

Al mismo tiempo, el ocuparnos del trabajo sin temer a Dios puede ser una vanidad que nos puede llevar a la cautividad de la avaricia. Mateo 6:33.

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Cual Revelacion es la mas importante?

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Escribo esto porque en verdad es algo fastidioso oir o leer frases que se han repetido por generaciones, cuando las mismas personas que las dicen no saben lo que quieren decir, la razon que las dicen es que parecen bonitas y bellas, y tienen palabras biblicas. Parecen los atenienses a los cuales les predico Pablo. “(Porque todos los atenienses y los extranjeros residentes allí, en ninguna otra cosa se interesaban sino en decir o en oír algo nuevo.) Hechos 17:21. Esto que Lucas nos narra sobre los filosofos en Atenas es lo que les esta aconteciendo no solamente a creyentes sino a ministros que deben de estar predicando al crucificado, porque ese mensaje es el que traspasa los corazones y edifica a los santos. 1 cor 1:18. Conozco a un Pastor en Kansas U.S.A donde resido, que usa esta misma frase, (el titulo que he escogido para este escrito)…

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Que significa Expiacion?

En este blog solo pondre la definicion de una palabra que muchos ministros hasta el dia de hoy no comprenden. Despues de leerla, medite sobre esos textos que señalan la muerte de Cristo. En esta epoca donde la iglesia Catolica, y Ortodoxa Griega, y algunas iglesias reformadas celebran la semana santa (Easter), es imperativo que entendamos el contexto literario de esta palabra. Nuestra filosofia del ministerio, iglesia, mundo, y cultura seran afectadas. Estas definiciones las obtendre del diccionario teologico. Harrison, E. F., Bromiley, G. W., & Henry, C. F. H. (2006). Diccionario de Teología. Grand Rapids, MI: Libros Desafío. Tenemos que ser perspicaces en una epoca donde se esta omitiendo las definiciones de las palabras, sea en el lenguaje secular o cristiano. Estas palabra es Expiacion.

La expiación es el centro de gravedad de la vida y el pensamiento cristianos, porque es el centro de gravedad del NT, tal como lo demostraría inmediatamente un simple censo de los pasajes. Según la enseñanza y predicación apostólicas, el significado de Jesucristo no está en forma suprema en su persona o ministerio o enseñanza: está por sobre todo en su muerte en la cruz. Para ser exactos, este evento jamás se considera en el NT como algo separado de su persona, ministerio y enseñanza; tampoco se toma como separado de su resurrección (véase). Su muerte interpreta su enseñanza, y junto con su carácter libre de pecado y su ministerio de amor y milagros, constituye su obediencia activa de vida (usando una terminología calvinista), sin lo cual su obediencia pasiva de sufrimiento habría sido nula. No obstante, es el acontecimiento de la muerte de Cristo lo que el NT consistentemente subraya como lo más importante, y su muerte interpretada, no como si hubiera sido un martirio (que se llevó a cabo por un descarrío de la justicia), sino como la ofrenda de un sacrificio redentivo efapax (Heb. 10:1–14). Este acontecimiento, esta obra redentora, es llamada en toda la extensión de sus resultados, expiación.

¿Pero precisamente por qué fue necesaria la expiación? ¿Cuáles son exactamente sus efectos en Dios y el hombre? ¿Exactamente en qué forma es eficaz el sacrificio de la cruz para la redención humana? En cuanto a la exposición razonada de la acción salvadora de Cristo, ha habido y todavía hay un gran rango de diferencias de pensamiento. William J. Wolf dijo que hoy en día «hay una gran confusión acerca del lugar que le corresponde a la cruz» (No Cross, No Crown: A Study of the Atonement, New York, 1957, p. 17); su observación podría ser aplicada retrospectivamente. La cruz siempre ha sido central para la teología cristiana porque es básica en el NT; sin embargo, la base de su importancia cardinal ha sido discutida con fiereza. Un estudio de las teorías que han proliferado a lo largo de los siglos, mostrará que el material que la Biblia entrega ha sido forjado de tal manera que se han producido muchas formas conflictivas, olvidándose con frecuencia del molde que la Escritura misma entrega.

I. Algunas teorías que han aparecido en la historia en cuanto a la soteriología. Sobre cuál es la forma de clasificar mejor esta multitud de teorías, no es un problema pequeño. B.B. Warfield sugiere que pueden darse tres tipos, según lo que se crea que es la necesidad más fundamental del hombre: ¿consiste en liberarle de la ignorancia o la miseria o el pecado? Si es la ignorancia, entonces, esencialmente, obtenemos el concepto demostrativo de Abelardo; si es la miseria, entonces lo que domina el campo es alguna idea modificada del concepto gubernamental de Grotius: si el pecado, entonces su base está en la satisfacción (véase) de Anselmo. Warfield rechaza un cuarto tipo—esto es, la idea mística de Schleirmacher en cuanto a que Cristo implantó un germen que fermenta salvíficamente a toda la humanidad—como una curiosa desviación de la corriente principal de la teología («Modern Theories of the Atonement», Studies in Theology, New York, 1932, pp. 283–285). En su estudio, titulado Christus Victor (London, 1931), Gustaf Aulén también sugirió tres ideas dominantes. Tenemos, primero, la «dramática» o, como él la llama, la «teoría clásica», la que encuentra en la liberación del hombre de la tiranía del pecado, la ley, la muerte, la ira, y el diablo, el corazón de la muerte de Cristo. Defendida por los padres antiguos, fue Ireneo el que especial y originalmente le diera un fuerte énfasis. Esta forma de formular el tema, y que puede denominarse griega o patrística, construye la expiación como la batalla triunfal sobre el mal. Hay una segunda idea, y es el concepto «latino» u «objetivo»; aunque es mejor usar la palabra «latino» porque los padres griegos también reconocieron la naturaleza objetiva de la obra redentiva de Jesús. Expresada inicial y definitivamente por Anselmo, esta idea sostiene que la muerte de Cristo es un sacrificio expiatorio por medio del cual se satisfizo el honor de Dios y se propició su santo juicio. El tercer tipo es el concepto «subjetivo» o «moral», defendido elocuentemente por Abelardo, y que estima que el propósito principal de la cruz fue entregar una demostración conmovedora de amor perdonador, atrayendo y despertando el amor del hombre en respuesta a la amorosa entrega de sí mismo que hizo Dios. Según la opinión de Aulén, todos los demás intentos por dar forma a la expiación pueden ser resumidos en estas tres interpretaciones, con un traslapo inevitable, por supuesto. Sin embargo, nosotros preferimos el principio de clasificación temporal, el que señala a los períodos patrístico, medieval, reformado y moderno.

A. El período patrístico. Por cierto que las especulaciones defendidas por los padres griegos fueron profundas, a pesar de que las metáforas que ocuparon podrían parecer grotescas y poco afortunadas. Ireneo (c. 130–c. 200), en sus dos obras, Contra las herejías y Demostración de la predicación apostólica, enseñó que Jesucristo, como el segundo Adán, recapituló la experiencia humana, murió como un rescate (véase) con lo que arrancó de las garras del diablo a los hombres, abriendo en esta forma la posibilidad de una vida incorruptible para los pecadores mortales. Hastings Rashdall nos dice que «la teoría del rescate, propuesta por Ireneo, llegó a ser y continuó siendo durante casi mil años la teoría dominante, ortodoxa y tradicional en cuanto al tema» (The Idea of the Atonement in Christian Theology, London, 1919, p. 247). Tertuliano (c. 160–c. 220) Clemente de Alejandría (150–215) y Orígenes (c. 185–c. 254) no añadieron nada de algún valor especial a lo que ya había sido dicho por Ireneo. Orígenes afirmó que el rescate no había sido pagado a Dios, sino al diablo. Atanasio, en su gran defensa de la cristología ortodoxa, De la encarnación de la Palabra de Dios, se movió dentro del mismo esquema general, haciendo énfasis en que la cruz consiguió con su triunfo la liberación de la ignorancia y la corrupción. Gregorio de Nisa (c. 330–c. 395) introdujo algunas modificaciones novedosas, en especial la famosa idea de que la humanidad del Señor (véase) era una especie de carnada que escondía el anzuelo de su deidad, cebo por el cual el diablo fue capturado para nuestra salvación y, al final, también para su salvación. Gregorio Nacianceno (329–389) levantó una fuerte protesta contra la idea aceptada de que la muerte de Cristo fue un rescate pagado a Dios o al diablo. Agustín (354–430) discutió el tema de la expiación en su Enchiridion y en De Trinitate, incorporando en estas obras todos los énfasis tradicionales (¡hasta se aventuró en sus sermones a describir la cruz como una trampa para ratones cebada con la sangre del Salvador!), pero también hizo énfasis en el valor que tenía la muerte de Cristo como una satisfacción ofrecida a la justicia de Dios, y decisivamente influyó en el vocabulario del cristianismo occidental por su libre uso de términos como caída (véase), pecado original (véase) y justificación (véase). Cave observa que la forma en que Agustín trata la soteriología contiene elementos distintivos, ya que relaciona la obra del Señor con la iglesia, afirma también que la cruz no era la única forma de redención que se podía idear sino el modo más adaptado a la totalidad de la situación humana (una idea que Tomás tomó para sí), y fijó su atención en la realidad de la naturaleza humana de Cristo, la que le capacitó para actuar como Salvador (op. cit., pp. 121–122). Juan de Damasco (c. 675–c. 749) resumió toda esta época en su Exposición de la fe ortodoxa, en la cual dio una crónica de las antiguas interpretaciones de la muerte de Cristo como un rescate a Dios, como si hubiese sido una especie de día de pesca en el que se pescó al diablo, y como una victoria que destruyó la muerte, liberó a los pecadores cautivos, y trajo a la luz la vida y la inmortalidad. Según los padres griegos, cuyo interés principal no se encontraba en la soteriología como tal, sino en las consecuencias universales de la encarnación (véase), Cristo es Salvador no sólo porque es Vencedor y Conquistador; él es Salvador porque también es el Revelador, Benefactor, Médico, Víctima y Reconciliador.

B. Período medieval. Hay un hombre de esta época que sobresale como teólogo creativo en cuanto a la expiación, este es Anselmo de Canterbury (1033–1109), cuya obra Cur Deus Homo es un cuenta kilómetros soteriológico. Esta obra trata de establecer, mediante un raciocinio cabal, la necesidad de la muerte de Cristo. El hombre le debe a Dios una obediencia completa; cuando no la ejecuta, le roba al Creador Soberano del honor que se le debe; dado que el pecado es una afrenta infinita a la gloria divina, lo cual no puede perdonarse por el mero ejercicio de la misericordia, Dios debe vindicar su propia naturaleza santa; por tanto, debe ofrecerse una satisfacción adecuada. Pero una afrenta infinita necesita también una satisfacción infinita, y esta satisfacción debe ser ofrecida por la raza desobediente. De esta forma, la pregunta, Cur Deus Homo [¿por qué Dios-hombre?], es respondida con un constreñimiento lógico, que Anselmo consideró irresistible. Sus críticos señalaron su lógica como ilusoria, su concepto de pecado como cuantitativo, que su concepto de la relación que había entre lo divino y humano era mecánico e impersonal, que la forma en que separaba la vida y resurrección del Señor de su muerte era un malentendimiento del NT, y que su menosprecio por el amor de Dios era una parodia cristiana del evangelio. Con todo, aun los críticos de Anselmo reconocieron que su teoría es fundamental, y aun penetrantemente bíblica. Hace énfasis en la magnitud del pecado («nondum considerasti quanti ponderis sit peccatum»). Su teoría también reconoce que, una vez que el pecado ha sido cometido, se hacen obligatorios la satisfacción o el castigo. Busca, además, un raciocinio de la expiación en la misma naturaleza de Dios. La forma en que Anselmo formuló el tema vino a ser matriz tanto para la ortodoxia católica romana como para la protestante, y su teoría de satisfacción continúa, en sus puntos esenciales, encontrando firmes protagonistas dondequiera que la Escritura es aceptada como la autoritativa Palabra de Dios.

La teoría de Abelardo (1079–1142) es contraria a la de Anselmo. En su Epítome de la teología cristiana y en su Comentario a Romanos, Abelardo defendió la idea de que la pasión de nuestro Señor, al exhibir el gran amor de Dios, nos libra en esta forma del temor de la ira a fin de que le sirvamos con amor. Aunque Abelardo retiene los conceptos tradicionales, y habla de la muerte de Cristo como un sacrificio ofrecido al Padre, él lo subordina todo a la idea dominante de que la cruz, al demostrar el amor de Dios, casi automáticamente produce el amor del hombre. No importa cuán básica sea esta verdad, si la exageramos, hacemos que el amor de Dios, fuente indudable de la expiación, se vuelva un mero sentimentalismo. Al no insistir con el NT en que la muerte de Cristo cambia potencialmente la relación entre Dios y el hombre, una potencialidad hecha efectiva por medio de la fe, Abelardo terminó reduciendo el acontecimiento redentivo a un trágico martirio. Sin duda, al interpretar Abelardo la cruz como un acontecimiento que parte el corazón, la deja como algo que no es inexorablemente necesario. En el universo moral sólo es un fenómeno secundario concomitante.

El fiero oponente de Abelardo, Bernardo de Clairvaux (1090–1153), revivió la idea que la expiación era el medio para redimir al hombre del poder del Diablo. Tomás de Aquino (c. 1225–1274) añadió muy pocas cosas significativas en su Summa Theologica. Edificando sobre todos sus predecesores, confeccionó una síntesis bastante abarcadora, la que incluía el componente patrístico de liberación de la esclavitud al Diablo (excluyendo, sin embargo, las ideas problemáticas favorecidas por los griegos), el componente de Anselmo sobre la satisfacción (aunque Tomás sostuvo con Agustín que la muerte de Cristo era el modo más idóneo para la redención, pero no el modo intrínsecamente necesario), el componente de Abelardo, sobre un impacto ético (sin exagerarlo, por supuesto, hasta el punto de la falsedad), y aun añadió un componente penal, ya que Tomás sostuvo que Cristo cargó con nuestros pecados como nuestro sustituto. Los conceptos de los nominalistas medievales como Escoto (c. 1264–1308), Occam (c. 1300–c.1349), y Biel (c. 1420–1495), fueron meras ondas en el río de la teología cristiana. Ellos mantuvieron que no se podía dar ninguna justificación racional para la cruz; Dios decretó arbitrariamente la muerte de su Hijo como la base del perdón (véase). Después de algunas centurias, el obispo Butler adoptó, claro que con modificaciones, la idea gnóstica de un acceptilatio. La Escritura revela claramente que la muerte de Jesús salva; cómo es que lo hace, no se expresa (cf. Wolf, op. cit., pp. 133–134).

C. El período de la reforma. Se puede decir que la afirmación que Martín Lutero (1483–1546) es un exponente de la teoría dramática de la expiación, tiene algo de cierto. Por cierto, sus escritos catequísticos y sus comentarios (en especial el de Gálatas) dan apoyo a la interpretación de Aulén. Con todo, Lutero—el cual no era sistemático, y si paradójico y antiescolástico—tuvo la expiación como un sacrificio propiciatorio. Incesablemente habla de la cruz como aplacando la ley y la ira de Dios, dejando, en esta forma, al amor en libertad para que pudiese hacer su obra. Afirma, «Cristo es castigado en nuestro lugar» (propter nos punitur)»; y típicamente, afirma otra vez: «El hombre justo e inocente debe temblar y temer como un desdichado pecador condenado, y en su bondadoso e inocente corazón, sentir la ira y el juicio de Dios contra el pecado, gustar por nosotros la perdición y muerte eterna, y, en suma, sufrir todo lo que un pecador condenado se merece y debe sufrir eternamente» (cf. Cave, op. cit., pp. 154–155). En resumen, Lutero le da prioridad a la justicia de Dios, más que a su amor, lo cual niega la tesis de Aulén. Sin hacer clasificaciones rígidas, podemos decir que Lutero se alinea con Anselmo en lugar que con Ireneo.

La soteriología protestante comenzó a tomar su forma característica en las manos de Felipe Melanchton (1497–1560). En su Loci Communes explica que las justas demandas de la ley (véase) han sido satisfechas por la muerte de Cristo, y también fue aplacada la ira de Dios y se liberó al pecador de la culpa. No obstante, fue Juan Calvino (1509–1564) quien, con su extraordinaria lógica y lucidez, formuló definitivamente la doctrina protestante en su Institución de la Religión Cristiana. Concordando con Anselmo en cuanto a que la expiación está enraizada en la naturaleza de Dios, sostuvo que lo que debía ser satisfecho no era el honor sino la justicia de Dios. Si el hombre va a ser redimido de la maldición del pecado y de la muerte, y mucho más especialmente de la ira de su Creador, se deberá ofrecer un sacrificio. ¡El sacrificio fue ofrecido! «Cristo llevó sobre sí mismo y sufrió el castigo que pendía sobre todos los pecadores a causa del justo juicio de Dios, y por su expiación se satisfizo al Padre y se aplacó su ira» (Institución, II, 16). Al explicar la obra de Cristo, Calvino se vale de tres títulos, Profeta, Sacerdote y Rey. Jesucristo nos salva al desempeñar para nuestro beneficio las funciones que son propias de cada uno de estos oficios (véase). Como sacerdote, específicamente, él propicia a Dios por la entrega de sí mismo, y después de su ascensión, intercede perpetuamente por su pueblo. En una forma muy resumida, podemos decir que éste es el punto de vista reformado normativo, un concepto que ha sido continuamente atacado. Se acusa a Calvino de que niega el espontáneo amor de Dios, exagera el principio de justicia retributiva y encierra la gracia soberana en una camisa de fuerza legalista. Con todo, tal como ha sido persuasivamente expuesto este concepto por protestantes modernos como R.W. Dale, James Denney, Herman Bavinck, B.B. Warfield y Louis Berkhof, la teoría de la satisfacción no puede ser desechada como anacrónica. Jamás podrá desecharse esta teoría como anacrónica, a menos que la Biblia misma sea juzgada de esa manera.

Tratando de teologizar una filosofía de la ley, Hugo Grotius (1583–1645) en su De veritate religionis christianae, construyó la expiación como una necesidad administrativa que pesaba sobre Dios si él perdonara el pecado humano en su benevolencia. Como gobernador del universo moral, Dios debía ver de que el perdón del pecado no hiciese pensar al hombre que era un asunto sin importancia, una cosa que podía ser tomada con impunidad. De tal manera, Dios hizo morir a Jesucristo, no para expiar su justicia, sino para manifestarla, con lo que entregó un ejemplo penal que serviría después como un medio para disuadir del pecado. Una vez que la seguridad del orden moral estaba asegurada, Dios podría perdonar el pecado sobre la base de su propia clemencia.

D. El período moderno. En su magnum Opus, esto es, La fe cristiana según los principios de la fe evangélica, Friedrich Schleiermacher (1768–1834) afirmó que Jesús redime a los miembros de la comunidad de fe, haciendo que se levante en ellos una conciencia de Dios que es la contraparte de la que él mismo tiene. Según Albrecht Ritschl (1822–1889), cuya obra La doctrina cristiana de la justificación y la reconciliación, ejerció una gran influencia: Jesucristo sufrió la muerte en su fidelidad a su vocación única como el fundador del Reino de Dios. Al hacerlo, quitó la culpa del hombre, la que esencial y simplemente es desconfianza en el amor divino. Emil Brunner (1889–1966) en

The Mediator y Karl Barth (1886–1968) en su Doctrine of Reconciliation, tomo IV de su Church Dogmatics, atacaron el liberalismo inmanente que marchitó el valor de la expiación para hacerla descender al nivel de una influencia subjetiva. Empujando al protestantismo contemporáneo en la dirección de un cristianismo teocéntrico, restauraron el significado objetivo de la muerte en la cruz; por cierto, Brunner hasta habla de él como «el sacrificio penal expiatorio del Hijo de Dios» (The Mediator, p. 473). Mientras que la ortodoxia histórica disputa contra la neortodoxia (véase) en ciertos puntos cruciales, sin embargo se complace en que algunos de los teólogos post-liberales (cf. p. ej., W.J. Wolf, op. cit.) insistan en lo indispensable de las categorías bíblicas para un entendimiento correcto del acontecimiento central de la Biblia.

En el pasado reciente, las obras sobre la expiación se han multiplicado a tal grado que ni siquiera es posible entregar aquí una lista sencilla de títulos. T.H. Hughes ha hecho un resumen muy útil de la literatura más sobresaliente, excepto de fuentes continentales, en su The Atonement: Modern Theories of the Doctrine (Londres 1949).

II. Algunos postulados de la soteriología del Nuevo Testamento. El debate que hay entre calvinistas y arminianos sobre la extensión y aplicación de la obra salvadora del Señor está del todo justificado, pero en este contexto lo apologético debe reemplazar a lo polémico. Por tanto, subrayemos aquellos factores que son imperativos, si es que vamos a interpretar bíblicamente la expiación.

1. No podremos interpretar bíblicamente la expiación a menos que estemos preparados para examinar nuestras propias presuposiciones y retener sólo las que se ciñan al concepto apostólico. De manera que es muy alentador ver que entre los eruditos hay una intención permanente de «volver a la Biblia» al formular sus teorías sobre la expiación. (Cf. T.H. Hughes, op. cit., p. 164). Porque si la Escritura es la Palabra de Dios, una vez que su enseñanza ha sido determinada por medio de una hermenéutica apropiada, tenemos que enfrentar la disyuntiva de obedecer o desobedecer. Tal enseñanza podría parecer irracional y poco ética para el hombre que se mueve fuera de la esfera de la revelación; pero justamente a causa de eso es que se le debe desafiar a que examine la validez de sus propias presuposiciones. Por supuesto que él podría ignorar un desafío tan drástico como éste. Así, el canónigo Vernon F. Storrs en The Problem of the Cross concuerda con Hastings Rashdall en que «es imposible zafarse de la idea de sustitución o de castigo vicario en cualquier representación fiel de la doctrina de Pablo»; no obstante, Storrs agrega de inmediato, «No estamos de ninguna manera obligados a aceptar la interpretación que Pablo da de la muerte de Cristo. Desecho de mi mente toda idea de sustitución, o de un inocente que paga la pena de la culpa, porque estas ideas ofenden mi conciencia moral» Hughes, ibid., p. 61). Pero el que acepta la Escritura en fe, está obligado a aceptar la interpretación que Pablo da de la muerte de Cristo, permitiendo sumisamente que su conciencia moral y su funcionamiento mental distorsionados por el pecado sean corregidos por la norma divina. «¡Volvamos a la Biblia!» no debe ser un lema hueco, sino un principio que controle todo nuestro pensamiento acerca de la expiación, como también en todo.

2. Las relaciones personales son la esencia de la realidad, y también nos dan el sentido de la realidad. Estas relaciones personales incluyen la relación yo-tú que hay entre el Creador y la criatura junto con la relación yo-tú que se da entre las personas mismas de la trinidad. Por tanto, James Denney está indudablemente en lo correcto, cuando afirma que el cristianismo, «la forma más alta de religión», enseña «la existencia de un Dios personal y las relaciones personales entre Dios y el hombre»; además, Denney dice, «el cristianismo es algo único en su doctrina de reconciliación mediante la expiación», y «el corazón de la reconciliación está en el reajuste o restauración de una verdadera relación personal entre Dios y la criatura que ha caído en su propio acto de alienación contra él; en otras palabras, consiste en el perdón de pecados» (The Christian Doctrine of Reconciliation, New York, 1918, pp. 5–6). Si esto se retiene firmemente en la mente, la soteriología bíblica podrá ser exonerada de la acusación de ser subpersonal.

3. Mientras que Dios es amor, también es santo; su integridad propia requiere que mantenga y confirme su propio ser como autoderivado, autosuficiente y autoentregado. Y su gloria está en que su criatura adore voluntariamente la santidad de su Creador. De modo que, en último análisis, lo que explica la expiación es la naturaleza intrínseca de Dios. Así, después de citar la declaración de Mt. 16:21, «Desde entonces comenzó Jesús a declarar a sus discípulos que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho», W.J. Wolf comenta, «Todas las doctrinas cristianas subsecuentes que hablan de la expiación están enraizadas en el misterio de la palabra ‘necesario’» (op. cit., p. 64). Sólo la santidad de Dios nos da la razón para la necesidad de la expiación.

4. Sin embargo, a la vez que Dios es santo, también es amor. Y en su amor quiso cargar con el sufrimiento que el pecado del hombre produjo. Consecuentemente, lejos de negar la verdad tan básica del amor de Dios, la muerte de Jesucristo la exhibe. La muerte de Jesucristo expone públicamente que «la última realidad está más allá del pecado. Es un amor que se somete a todo lo que el pecado puede hacer; sin embargo, no se niega a sí mismo sino ama al pecador a lo largo de todo el pecado. Es un amor que, en lenguaje escritural, carga con el pecado pero que recibe y regenera al pecador» (James Denney, op. cit., p. 20). De esta forma, Denney asegura que «la idea misma del amor de Dios la debemos» (ibid., p. 186) a la expiación. (Cf. Leon Morris, The Apostolic Preaching of the Cross, Grand Rapids, Michigan, 1955, p. 180).

5. El hombre es un pecador, la criatura que por un mal uso de la libertad que se le dio en amor, se separó de Dios, haciéndose culpable y sujeto a la ira. Las metáforas que los autores del NT usan para describir la obra de Jesucristo representan vivamente la difícil situación que creó el pecado. Como pecador, el hombre es un esclavo que debe ser redimido, un enemigo que debe ser reconciliado, un cadáver que debe ser resucitado, un cautivo cuyos poderosos opresores deben ser vencidos, un criminal que debe ser justificado. Tal como Wolf observa, estas metáforas no son nada menos que «abrumadoras» (op. cit., p. 82); tomadas todas juntas, nos revelan cómo entiende el NT la difícil situación humana, y del mismo modo la grandiosa obra que realizó nuestro Señor. Porque por la cruz sacó al hombre de esta situación. (Cf. este punto en Leon Morris, op. cit.; Eric Wahlstrom, The New Life in Christ, Philadelphia, 1950; Adolph Deissman, Paul, New York, 1926; Light from the Ancient East, New York, 1927).

Es el pecado del hombre que coloca a Dios en un dilema: ¿Puede ser justo consigo mismo y, con todo, justificar a su desobediente criatura (Ro. 3:26)? Wolf formula el problema en forma notable: «¿Cómo puede un Dios de santo amor aceptar a los pecadores sin destruir a la vez su santidad o volver su amor en un mero sentimentalismo que sería una inmoral indiferencia frente a lo que está malo? Ésta es la pregunta fundamental que debe enfrentar cualquier teoría sobre la expiación» (op. cit., p. 84).

6. Cuando los conceptos de santidad y pecado se colocan juntos, irrefrenablemente producirán el concepto de la ira (véase). No obstante, ha sido acaloradamente atacada la legitimidad de este concepto. Recientemente, p. ej., Anthony Tyrell Hanson trató de probar que las referencias que se hacen a la ira divina en la enseñanza de Pablo, tan sólo son equivalentes semánticos del apóstol para hablar del proceso impersonal por medio del cual operan las consecuencias del pecado humano en la historia (The Wrath of the Lamb, London, 1957). Pero difícilmente se podrá reconciliar esta idea deísta con el NT, el cual describe tanto la ira divina como la misericordia divina como una actividad personal de Dios, una actividad que se deriva de una actitud. Muy pertinente y devastador es el juicio de H. Wheeler Robinson, «Esta ira de Dios no es la operación ciega y automática de una ley abstracta—lo que siempre es una ficción, ya que ‘ley’ es un concepto, no una entidad, hasta que encuentra expresión a través de sus instrumentos. La ira de Dios es la ira de la personalidad divina» (Redemption and Revelation, Londres, 1942, p. 269).

Debemos quitar de nuestro concepto de ira toda mezcla de limitación humana, carácter vengativo pecaminoso y resentimiento poco ético. Al mismo tiempo, debemos rehusar esconderla detrás de la cortina de humo del antropopatismo. La ira no es menos antropopática que el amor. No hay una irreconciliable antítesis entre el amor y la ira. Como Wolf explica, semejante antítesis «surge de la pobreza de nuestra imaginación» (op. cit., p. 187). El amor de Dios no se asemeja al agua que fluye mecánicamente de una fuente. Es una actitud personal que está apasionadamente preocupada por una relación genuina. Cuando el amor no produce amor, se da, como lo revela aun el afecto paternal a nivel humano, una reacción de pena, enojo y alejamiento. Eliminemos la posibilidad de la ira, y el amor de Dios será diluido hasta ser una indiferencia sub-personal. Pero si, por otra parte, retenemos este concepto, la gracia (véase) de Dios tendrá significado. Emil Brunner por lo menos percibe lo que está envuelto en el amor y la ira, cuando habla de «el misterio divino del amor en medio de la realidad de la ira» (hilastērion) (op. cit., p. 520).

7. Al resolver lo que el hombre ve como un dilema, y al rescatar al hombre de su terrible situación, Dios, por la muerte de Cristo, lleva a cabo una acción que es aturdidoramente amplia y multiforme, una acción que tiene resultados cósmicos y eternos. Así, todas la metáforas bíblicas son esenciales, sea que fueran sacadas del mercado, del comercio de esclavos, de las campañas militares, de los sacrificios del templo o de la ley de los tribunales. Mas Warfield está indisputablemente en lo correcto, cuando sostiene que los escritores del NT «guardan en el centro de esta obra su eficacia como un sacrificio peculiar, que asegura el perdón de los pecados; esto es, exonerando a los beneficiarios de ‘las consecuencias penales que, de otra forma acarrea inevitablemente la maldición de la ley quebrantada’» (Atonement, op. cit., p. 262). Wolf simplemente apoya la posición de Warfield, al declarar que la metáfora principal de Pablo para referirse a la expiación «es el tribunal judicial, la que usa en una forma bastante compleja» (op. cit., p. 84). En otras palabras, el más grande exégeta del sacrificio singular de nuestro Señor, lo interpreta en términos legales. Como es de esperarse, se han lanzado vehementes objeciones en contra de la enseñanza apostólica en este respecto. No obstante, el uso de categorías legales no debe confundirse con legalismo; y el filo de esta crítica muy común es enromado una vez que uno pilla, como lo hizo Forsyth, que «la santa ley no es la creación de Dios, sino su naturaleza» (The Atonement and Modern Religious Thought: A Theological Symposium, Londres, 1903, p. 63), y una vez que hemos pillado la idea, tal como E.A. Knox lo ha hecho, la desobediencia es «antagonismo a aquel principio que es la esencia misma de la naturaleza de Dios» (The Glad Tidings of Reconciliation, Londres, 1916, p. 127n). Al tener bien empuñada la comprensión de estas cosas, podemos insistir que el concepto de justificación no tiene ningún matiz legalista.

Pero Wolf afirma que Pablo usa categorías legales, tal como la justificación, solamente para socavarlas; él usa el lenguaje del tribunal de justicia para mostrar que Dios hace lo que ningún buen juez podría pensar hacer como anular su propia ley en la gracia. Pero, ¿lo hace? Abraham preguntó mucho antes que Pablo, «El Juez de toda la tierra, ¿no ha de hacer lo que es justo?» (Gn. 18:25). Y en la justificación Dios hace lo justo. Dios hace lo que el supremo Juez debería hacer. Él rehúsa diferir las demandas de la ley. En vez de eso, él satisface en amor las demandas de la ley a través del sacrificio vicario de Jesucristo. De esta manera, en lugar de hacer nula su ley, Dios la establece (Ro. 3:31). Por cierto, la justificación contiene elementos paradójicos, pero no es la paradoja irracional que C.H. Dodd construye (Commentary on Romans, ed. J. Moffat, Londres, 1932, p. 52).

8. Entretejida inextricablemente con la doctrina de la expiación está el hecho de la sustitución. Aquí otra vez se han levantado objeciones. El Obispo G. Bromley Oxnam protesta así en su A Testament of Faith, «Oímos mucho acerca de la teoría sustitucionaria de la expiación. Esta teoría es algo inmoral para mí. Si Jesús lo pagó todo, o si él es el sustituto en mi lugar, o si él es el sacrificio por todos los pecados del mundo, ¿entonces, por qué discutir el asunto del perdón? Los libros se cierran. Otro pagó la deuda, sufrió la pena. Yo no debo nada. Estoy absuelto. No puedo ver el perdón como concedido en base a la acción de alguien. Es mi pecado. Yo debo expiar» (Boston, 1958, p. 144). Este autosoterismo no logra darse cuenta que, según el NT, Jesucristo en amor se identificó a sí mismo con nosotros, y que nosotros nos identificamos con él en fe.

9. Si vamos a ser fieles al material entregado por el NT, no podremos negar que la expiación de Jesucristo posee un aspecto penal. Él llegó a ser el blanco de la justicia retributiva y, entonces, sufrió nuestro castigo. No cabe duda que algunas de las formulaciones de esta verdad han sido distorsionadas falsamente. Sin duda también hay teólogos que creen que cualquier teoría como ésta implica una transferencia de culpabilidad inmoral e imposible (p. ej., T.H. Hughes, op. cit., pp. 69–70). Pero aún Barth, el cual cree que el concepto de una satisfacción que aplaque la ira de Dios es extraña a la Biblia, sin embargo se rehúsa a excluir del NT la idea de un castigo sustitutivo, una idea que según su opinión viene de Is. 53, «Si Jesucristo siguió nuestro camino como pecadores hasta el final, al que nos conduce en total oscuridad, entonces podemos decir con este pasaje del Antiguo Testamento que él sufrió el castigo nuestro» (op. cit., p. 253). De la misma forma Leonard Hodgson rehúsa abandonar el aspecto penal de la expiación, argumentando que en Jesucristo, el que castiga y el castigado son uno (The Doctrine of the Atonement, Londres, 1951, p. 142). James Denney también se aferró a este punto de vista (op. cit., p. 273). Y, si Hastings Rashdall puede ser citado en contra de sí mismo, es instructivo ver su comentario en 2 Co. 5:21: «Difícilmente esto podrá tener otro significado que el que Dios trata al Cristo sin pecado como si fuera culpable, y que impuso sobre él el castigo que merecían nuestros pecados; y que este castigo hizo posible tratar a los pecadores como si fueran realmente justos». Para ser exactos, Rashdall añade que tan sólo se pueden encontrar un manojo de pasajes como éste en las cartas paulinas, y, con todo, confiesa tristemente, «Allí están, y el argumento de San Pablo es incomprensible sin ellos» (op. cit., p. 94). Así que, con J.K. Mozley, «No necesitamos arrepentirnos de decir que Cristo llevó sobre sí el castigo penal nuestro en nuestro lugar» (The Doctrine of the Atonement, Londres, 1947, p. 216).

10. En el NT se da por sentada la objetividad de la expiación. Es una obra realizada fuera del hombre, llevada a cabo para él en un momento de la historia, y solamente después de esto, aplicada en él, una obra que tiene valor para Dios y que lo reconcilia con el hombre antes que ella reconcilie al hombre con Dios. Para decirlo de otra manera, la expiación es existente y efectivamente objetiva y potencialmente subjetiva. «Reducida a su expresión más sencilla», escribe Denney, «lo que significa una expiación objetiva es que Dios no sería lo que es para nosotros si no fuera por Cristo y su pasión … La otra alternativa sería decir que, totalmente aparte de cualquier valor que Cristo y su pasión tengan para Dios, Dios todavía sería para nosotros lo que es. Pero esto es realmente colocar del todo a Cristo fuera del cristianismo, lo cual no necesita refutación» (op. cit., p. 239). Aunque la expiación no cambió la naturaleza de Dios, con toda seguridad alteró la relación que él tiene con sus criaturas en pecado. Pero al dar énfasis al lado divino de la expiación, el NT no minimiza el lado humano en lo más mínimo. Concediendo que los autores apostólicos son de una misma opinión con Vincent Taylor en su modestia sobre «la respuesta psicológica del hombre» (Forgiveness and Reconciliation, Londres, 1946, p. 108), con todo, esa misma respuesta—la que es posible por la gracia soberana, la iluminación y el poder, y la que es una respuesta de entendimiento, fe, gratitud, obediencia y amor—se destaca muchísimo en su predicación del evangelio. El NT tampoco ignora factores como nuestra unión con el Cristo viviente, que somos capacitados por la morada del Espíritu Santo y nuestra incorporación en la iglesia de la que nuestro Señor es la Cabeza. Y todos estos factores hacen que la soteriología sea profundamente ética.

11. Una vez que hemos hecho nuestro mayor esfuerzo por investigar a fondo el significado de la cruz, todavía tendremos que confesar que ella encierra un misterio insondable. Así, la afirmación de Alan Richardson tiene un elemento de verdad: «En el Nuevo Testamento la expiación es un misterio, no un problema. Uno puede fabricar teorías, y ofrecerlas como soluciones a los problemas, pero uno no puede teorizar sobre el profundo misterio de nuestra redención. El Nuevo Testamento no lo hace; más bien ofrece vívidas metáforas (y no teorías) que, si las dejamos que operen en nuestra imaginación, harán que la verdad salvadora de nuestra redención por la ofrenda que Cristo hizo de sí mismo en favor nuestro sea una realidad para nosotros» (An Introduction to the Theology of the New Testament, Londres, 1958, pp. 222–223). Sin embargo, en esta afirmación existe un elemento de error; ya que el NT contiene una teoría en el sentido de ser una explicación racional, una interpretación a la que, sin duda, debemos entrar imaginativamente, y que no aclara todas las profundidades de su misterio; pero que, en cualquier modo, nos capacita para adorar llenos de amor y admiración, cantando:

En la vergonzosa cruz

Padeció por mí Jesús

Por la sangre que vertió

Mis pecados él expió.

Véase también Satisfacción.

Bibliografía

Se encontrará dirección experta en cuanto a la inmensa cantidad que hay de literatura sobre la expiación en las fuentes antiguas como modernas, y en las obras que hemos citado en el cuerpo de este artículo—notables son las de Cave, Warfield, Hughes, Morris y Wolf—como también en las obras de teología clásicas.

Los discipulos de Efeso. Hechos 19:1-7. Eran Cristianos?

Hechos 19..V.1. Mientras Apolos estaba en Corinto, Pablo vino a Efeso y hallo a “ciertos discípulos”.No hay articulo definido aqui con la palabra discípulos, por primera vez en el libro.  No dice “los discipulos” sino “ciertos” discipulos de Juan. Esta es la 5 vez que se menciona a Juan como precursor de Jesus, se puede ver que en este tiempo habian cierta gente que era seguidora de Juan el bautista, y de esto hay literatura que tiene esta evidencia, hasta el siglo 4. Ben Witherington. Acts. Rethorical.P. 569. Hechos 1:5. 11:16; 13:25; 18:25)   Como que Lucas no da el permiso para concluir que eran cristianos. Era necesario que se identificaran con la iglesia de Jerusalén y que recibieran la imposición de manos de un Apóstol. Por eso se necesito a Juan y Pedro en Samaria. La mayoria de eruditos estan de acuerdo que estos hombres no eran cristianos. Dunn . Carson. Marshall. Fee. Witherington. Bruce. Una vez mas, ellos necesitaban identificarse con la iglesia de Jerusalen. En este estilo escribe Donald Carson tambien en su libro “las manifestaciones del Espiritu”, hablando positivamente como negativamente del movimiento Pentecostal y Carismatico.     Esto (lo del articulo indefinido) lo noto el famoso James Dunn en su libro “Baptism in the Holy Spirit”. P. 84. Este libro fue para  agradecerle a los pentecostales de la misma manera como Carson, y evaluarlos por sus aportes ligeros, como sus deficiencias exegeticas. Pablo recorrio “hacia el oeste, a Efeso, “tomando la ruta que era más elevada y más directa, no la ruta comercial regular que estaba en un nivel más bajo por los valles del Lico y del Meandro.” W. M. Ramsay, St. Paul the Traveller, Londres, 1920, p. 265; cf. The Church in the Roman Empire, Londres, 1895, pp. 93–96.— Y Apolos cruzo el Egeo hasta Corinto. La iglesia estaba en continuo movimiento, no descansaba por la tarea encomendada por el Maestro Jesus. Si querian propagar el mensaje tenian que moverse ligeramente a pasos agigantados. Miremos la descripcion de Pablo de estos grandes viajes, a que se enfrentaban estos hombres que lo daban todo por Jesus. 2 Cor 11:25-27. “Tres veces he sido azotado con varas; una vez apedreado; tres veces he padecido naufragio; una noche y un día he estado como náufrago en alta mar; en caminos muchas veces; en peligros de ríos, peligros de ladrones, peligros de los de mi nación, peligros de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajo y fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez”.

V.2. Pablo hallando a estos discipulos les pregunto directamente si habian “recibido el Espiritu Santo” cuando creyeron? La pregunta fue directa no hubo rodeos ni desviaciones, literalmente les pregunto si eran discipulos de Jesus. Esto era importante porque no podian estar realizando las mismas ceremonias que los cristianos y estar diciendo que eran seguidores de Jesus, cuando en verdad eran discípulos de Juan. “En el mundo Greco-romano los rituales eran vistos como la esencia y el aspecto definitivo de la religion”.  Wirtherington. Acts. P.569.     Aqui dice “Recibisteis” no Bautizados en el Espiritu”? O sea que les faltaba llegar al objetivo para el cual Juan el Bautista habia enseñado el bautismo en agua, es decir a ellos les faltaba el “bautismo en el Espiritu, o como  dice  aqui “recibir”.  Lucas  usa los terminos “recibir el Espiritu” o “bautizar en el Espiritu” intercambiablemente. Hechos 10:47. Hechos 11:15-16. Son claros… Hechos 2:4, 38. Mire la explicacion de Pedro.  Lucas no esta interesado en usar los términos técnicamente. Lucas 11:11-13. Aparentemente asi lo usa Pablo tambien. 1 Cor 12:13.  Si se usan los terminos distintivamente se crearan confusiones. Asi como crearon los primeros pentecostales, para decir que una era la recepcion del Espiritu y otro el bautismo en el Espiritu Santo. Al recibir a Cristo se recibe el Espiritu pero despues se tiene que buscar el bautismo en el Espiritu Santo, creo yo que Lucas lo usa intercambiablemente.  O sino otros decian una es la recepcion del Espiritu y otro el bautismo (en el o por) el Espiritu o la llenura del Espiritu. El bautismo con la llenura del Espiritu los pentecostales los usaban sinonimamente, otros de en medio de ellos los usaban distintivamente, (nunca hubo consenso) creo yo que los que usaban distintivamnete estaban correctos.  Es decir en la recepcion del Espiritu uno es bautizado por o con el Espiritu, pero ahi no se debe de quedar ningun cristiano, debe de buscar la llenura por o con  el Espiritu.  Esta  es la mejor traducción (por o con) segun Gordon Fee el erudito eminente pentecostal, el cual ha peleado con las Asambleas de Dios, por la postura clasica en el Credo de ellos, siendo el mismo un ministro ordenado por las Asambleas, no esta de acuerdo con su propia denominacion sin embargo no lo expulsan por cuanto les conviene retenerlo, es uno de los mejores del mundo. Tambien vale la pena decir que no esta de acuerdo que las lenguas es la evidencia inicial de la llenura del Espiritu. Que la llenura es diferente que la recepcion del Espiritu es evidente por las experiencia s de todos los santos de la historia. Wesley le llamaba ” un segundo acto de Gracia”. El problema (Wesley-la mayoria de pentecostales primitivos) era que segun ellos solo habia una segunda (hay muchas llenuras) experiencia la cual le daba entrada a las demas, con lo cual estoy en total desacuerdo, por la biblia, Efesios 5:18, y la experiencia personal.  Estos hombres evidentemente ni sabian si existia el Espiritu Santo.”Por ultimo a pesar que se asume que como Judios tenian que haber oido del “Espiritu Santo”pneuma-hagios-” nos debiamos de recordar que la frase solo se halla en Salmo 51:11. Isaias 63:10,11.

Page, T. E. (1886). The Acts of the Apostles (204–205). London: Macmillan.

 

Estoy relacionado con la posicion de Stronstad, J. Rodman Williams,  Menzies, y  Stanley Horton,  las cuales se apegan mas a la posición clásica pentecostal.  pero el tiempo no me permite comentar mas sobre el asunto. Los lectores pueden agarrar  literatura de estos hombres, sus evaluaciones son dignas de escucharlas.

 

V.3. Ellos habian sido instruidos por discipulos de Juan, porque como hemos leido en los evangelios  Juan hablaba del Espiritu, y ellos dijeron que ni habian oido de El. V.2.

El ser inmerso o bautizado, en el judaismo, o en el cristianismo en el Nombre de alguien,  o ser iniciado en un rito en los cultos paganos era identificarse con la religion y fundador  en la cual participaba el individuo. Asi se tiene que entender Mateo 28:19. Si lo entendemos de esta manera, entonces es claro que el cristiano es bautizado en el Espiritu Santo, en su conversion. Pero no solo en el Espiritu, sino en el Padre y el Hijo. Galatas 3:27. Gordon Fee, reclama que en el NT nunca el Espiritu es el que llena al cristiano sino que El es el instrumento “por el” cual somos llenos del Padre y del Hijo. Un estudio cuidadoso del NT parece establecer esta idea. Por eso el griego dice en 1 Cor 12:13, ἐνn “por” “un solo Espiritu” Nida dice “se usa muchas veces con la implicacion del agente usado como instrumento” Louw, J. P., & Nida, E. A. (1996). Greek-English lexicon of the New Testament: Based on semantic domains (electronic ed. of the 2nd edition.). New York: United Bible Societies.

Es decir el Espiritu es el medio por el cual Dios nos llena.  Nida esta de acuerdo con Fee. Asi se usa en Judas 19, Ev- “en union con” “en cercana asociacion con ” “en union con “… Digo esto de este verso ya que algunos han dicho que Judas aqui se refiere a orar en lenguas.

Hechos 19:4 En Jesus el Mesias el Cristo, el Ungido de Dios, es evidente que la predicacion en sus inicios estuvio orientada a los judios.

V. 5. Se identificaron con Jesus como el nuevo fundador de una religion bautizandose en su Nombre. Se tiene que entender que el cristianismo primeramente se le anuncio a los judios, asi que no tenemos porque hallar problemas con que fueran bautizados en el Nombre de Jesus. Lo digo porque los “Solo Jesus” usan este argumento para negar la Trinidad y el bautismo segun Mateo 28:19.

v.6. La encyclopedia del cristianismo dice “El gesto de la imposicion de manos sobre alguna persona o algun objeto conferia varios significados, como un acto de bendición, confirmación, consagracion, comisión, ordenacion, apartarlo para un uso especial, absolucion, o en la sanidad fisica, y otros usos relacionados. Este acto se entiende que confiere transmision de autoridad, una gracia (don? mi conjetura) especial, o poder espiritual de alguien reconocido como una autoridad especial y carismaticamente dotado.”  Fahlbusch, E., & Bromiley, G. W. (1999-2003). Vol. 3: The encyclopedia of Christianity (235). Grand Rapids, Mich.; Leiden, Netherlands: Wm. B. Eerdmans; Brill. Como podemos ver en esta definicion de la imposicion de manos no hay ningun prejuicio teologico o denominacional.

Calvino dice sobre la imposicion de manos, hablando sobre la disciplina “Esta forma de confesion existio en la iglesia cristiana antigua como Cipriano relata “Ellos practicaron arrepentimiento dice el “por un tiempo apropiado, y despues vienen a la confesion y por la imposicion de manos del obispo y el clerigo, eran admitidos a la comunion”.. Asi es como tomaban en serio los lideres cristianos el pecado que afectaba el testimonio cristiano de la iglesia. Asi debemos de ser nosotros. Se espera mas de nuestros lideres. Calvin, J. (1997). Institutes of the Christian religion. Bellingham, WA: Logos Research Systems, Inc.

Hechos 19:6. Y hablaban en lenguas y profetizaban…

Lucas puede estar infiriendo que estos discipulos despues hablaron lenguas y profetizaban o declaraban las maravillas de Dios. No necesariamente inmediatamente despues de la imposicion de manos solamente, sino en ese momento y hasta despues, tal vez en privado como en 1 Cor 14. Ya que el verbo “hablar” esta en el modo imperfecto, activo e indicativo. No dice “Y hablaron”  Lo mismo esta el verbo “profetizar”.  Dicen “Y hablaban” no “hablaron’. Un diccionario de los sentidos de los verbos dice “el sentido imperfecto generalmente representa una continuacion de alguna accion. Donde el sentido presente indica “ellos estan preguntado” el imperfecto diria “ellos siguieron preguntando”Pierce, L. Tense Voice Mood. Ontario: Woodside Bible Fellowship.   Lo que trato de decir aqui, es que no  necesariamente e inmediatamente despues que Pablo les puso las manos ellos comenzaron a hablar lenguas y profetizar, “esta ultima lleva la conotacion de predicar” -“Inspiradamente o través del texto”- Hechos 4:31–  15 años de investigacion, Profesor. David Aune. Apocalypticism. P. 280-282. También  el sentido del verbo es que ellos siguieron recibiendo estas bendiciones. Es bien dificil tratar de reconstruir el cristianismo primitivo, eso lo tenemos que admitir sino seremos muy dogmaticos en asuntos que siguen dividiendo la iglesia de Dios. Si esto es asi como yo lo he descifrado en este verso, posiblemente sean las mismas lenguas que se hablaban en la iglesia de Corinto.

V.7. Estaba alguien imitando el modelo de Jesus escogiendo a Doce discípulos? ?Era Apolos su Maestro? Ya que el pasaje de hechos 18:24-28 va junto con este de hechos 19:1-7. Algún aporte que quiera hacer, comentario, o rebatir algo con respeto será bienvenido. Bendiciones. 2 Cor 13:14

 

Descendió Cristo al infierno? 1 Pedro 3:19

¿Descendió Cristo al infierno?   En los últimos tiempos he visto muchos dramas concernientes a la persona de Cristo. En unos de estos dramas vi a Jesus arrastrar al diablo por todo el piso del infierno, de cierto que me parecía ridículo.  Otros han hechos dramas donde enseñan a Cristo descendiendo al infierno para arrebatarle las llaves al diablo. Sin embargo no hay fundamento bíblico para dicha afirmación que muchos pretender hacer en nuestros tiempos. Tales dramas se derivan de una ignorancia bíblica y suposiciones de hombres que afirman categóricamente que Cristo entre su muerte y resurrección descendió al infierno (Hades) a terminar su obra expiatoria. Es decir, cuando Cristo dijo ”Consumado es” verdaderamente no quiso decir eso. Para estudiar este tema se necesita estudiar ciertos pasajes de la escritura cuidadosamente, para así llegar a una conclusión que este en consonancia con la biblia. Es pertinente también consultar el Credo de los apóstoles y como siempre la historia del dogma en la historia de los grandes intérpretes de la iglesia. Primeramente miraremos los credos de la iglesia. Consultaremos las primeras y consiguientes versiones de dicho Credo y después estudiaremos los pasajes relativos al descenso de Cristo al infierno o los (infiernos). Hay una gran atracción por el mundo de las tinieblas en nuestros tiempos, es esto mismo lo que creo que ha empujado a mucha gente a hacer dramas que ni ellos mismos entienden. En nuestros tiempos se habla mucho de la guerra espiritual, de espíritus territoriales y otras formas de efectuar la guerra espiritual. Basados en conjeturas, suposiciones, y experiencias, muchos están llevando a cabo la guerra espiritual de una manera equivocada. Al mismo tiempo han confundido los textos bíblicos relacionados con el estado intermedio entre la muerte y la resurrección de Cristo. Las fórmulas inventadas    en el Credo de los apóstoles que aparecen después del VI siglo de la iglesia, distribuyen  los artículos arbitrariamente a los apóstoles. Dichas versiones le acreditan cada línea a cada uno de los apóstoles. [1]       Una de las versiones contiene las líneas asignadas a los próximos. PETRUS dixit: Credo in Deum Patrem omnipotentem-creatorem coeli et terrae. Creo en Dios Padre, Todopoderoso Creador del Cielo y la Tierra. ANDREAS dixit: Et in Jesum Christum, Filium ejus-unicum Dominum nostrum.Creo en Jesucristo, Su Unigénito Hijo, nuestro Señor. JACOBUS dixit: Qui conceptus est de Spiritu Sancto-natus ex Maria Virgine. Quien fue concebido por el Espíritu Santo, nacido de la virgen María;

JOANNES dixit: Passus sub Pontio Pilato-crucifixus, mortuus et sepultus. Sufrió bajo Poncio Pilato; fue crucificado, muerto y sepultado;          THOMAS dixit: Descendit ad inferna-tertia die resurrexit a mortuis. Descendió al infierno; al tercer día resucitó de entre los muertos; JACOBUS dixit: Adscendit ad coelos-sedet ad dexteram Dei Patris omnipotentis. Ascendió al cielo, y se sentó a la derecha de Dios Padre Todopoderoso. PHILIPPUS dixit: Inde venturus est judicare vivos et mortuos. Desde allí vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos. BARTHOLOMAEUS dixit: Credo in Spiritum Sanctum.Creo en el Espíritu Santo. MATTHAEUS dixit: Sanctam Ecclesiam catholicam-Sanctorum communionem.la santa Iglesia Universal, la comunión de los santos,SIMON dixit: Remissionem peccatorum. El perdón de los pecados,THADDEUS dixit: Carnis resurrectionem. La resurrección del cuerpo, MATTHIAS dixit: Vitam aeternam.”La vida Eterna”. El Credo (creencia) es la declaración de fe cristiana, más antigua que la iglesia ha confesado en su historia. Aunque hay muchas versiones sobre ella, sin embargo podemos estudiar el asunto e investigar a través de los historiadores, cuáles son las formulaciones más antiguas y apegadas al documento original. En versiones posteriores al original, se le añadieron ciertas frases las cuales no estaban en el original. Tomare el gráfico excelente del profesor Philip Schaff-  junio 1,1819—- octubre 20,1893.

 

Tabla comparativa- el credo de los apóstoles,
enseñan las diferentes etapas del período temprano a la forma presente.
Las adiciones estan en Parentesis.
Formula Marcelli Ancryani
About a.d. 340

 

 

Formula Roma
From the 3rd or 4th Century
Formula Aquileiensis

From Rufinus

Formula Recibida
desde el 6th o 7th siglo

(Adiciones posteriores en Parentesis)

El texto recibido
Πιστεύω εἰς θεὸν παντακράτορα Credo in Deum Patrem omnipotentem. Credo in Deo Patre omnipotente

[invisibili et impassibili].

Credo in Deum Patrem Omnipotentem,

[Creatorem coeli et terrae].

Creo en Dios padre todopoderoso

[creador de los cielos y de la tierra]

Καὶ εἰς Χριστὸν Ἰησου̂ν, τὸν υἱὸν αὐτου̂ τὸν μονογενη̂, τὸν κύριον ἡμω̂ν, Et in Christum Jesum, Filium ejus unicum, Dominum nostrum Et in Christo Jesu, unico filio ejus, Domino nostro; Et in Jesum Christum, Filium ejus unicum, Dominum nostrum; Y en Jesucristo su unigénito hijo, Nuestro Señor
τὸν γεννηθέντα ἐκ Πνεύματος ἁγίου καὶ Μαρίας τη̂ ς παρθένου, qui natus est de Spiritu Sancto et Maria Virgina qui natus est de Spiritu Sancto ex Maria Virgine; qui [conceptus] est de Spiritu Sancto, natus ex Maria Virgine; Quien fue [concebido] por el espíritu Santo, nacido de la virgen María;
τὸν ἐπὶ Ποντίου Πιλάτου σταυρωθέντα καὶ ταφέντα cruicifixus est sub Pontio Pilato, et seultus; crucifixus sub Pontio Pilato, et sepultus

[descendit ad inferna]

[passus] sub Pontio Pilate, [sufrio] bajo Poncio Pilato,
καὶ τῃ̂ τρίτῃ ἡμέρᾳ ἀναστάντα ἐκ τω̂ν νεκρω̂ν, tertia die resurrexit a mortuis; tertia die resurrexit a mortuis; crucifixus, [mortuus], et sepultus;

[descendit ad inferna]

Fue crucificado [muerto], y sepultado.

[Descendió al infierno];[2]

ἀναβάντα εἰς τοὺς οὐρανοὺς ascendit in cœlus ascendit in coelos; tertia die resurrexit a mortuis El tercer día resucitó de entre los muertos.
καὶ καθήμενον ἐν δεξιᾳ̂ του̂ πατρὸς, sedet ad dexteran Patris sedet ad dexteram Patris; ascendit ad coelos Ascendió a los cielos
ὅθεν εῤ́χεται κρίνειν ζω̂ντας καὶ νεκρούς inde venturus judicare vivos et mortuos. inde venturus est judicare vivos et mortuos. sedet ad dexteram Dei Patris [oninipotentis] Y se sentó a la diestra de Dios el Padre [Todopoderoso];
Καὶ εἰς Ά̔γιον Πνευ̂μα Et in Spiritum Sanctum; Et in Spiritu Sancto. inde venturus judicare vivos et mortuos. Desde allí vendrá a juzgar a los vivos y a los muertos.
ἁγίαν ἐκκλησίαν Sanctam Ecclesiam; Sanctam Ecclesiam; [Credo] in Spiritum Sanctum; Sanctam Ecclesiam [catholicam], [Sanctorum communionem]; [creo] en el Espíritu Santo; la santa [católica[3]] iglesia, [la comunión de los santos the];
ἀφεσιν ἁμαρτιω̂ν remssionem peccatorum remissionem peccatorum; remissionem peccatorum; El perdón de pecados;
σαρκὸς ἀνάστασιν ̓́ζωὴν αἰώνιον̓̀ carnis resurrectionem. [hujus] carnis resurrectionem. carnis resurrectionem; [vitam aeternam. Amen]. La resurrección del cuerpo y la               vida              eterna;           Amen.
           

[4] Como hemos visto la frase “descendió a los infiernos” no estaba en las ediciones tempranas del Credo. Alguien la injertó en ediciones posteriores al Credo de Nicea. Para poder investigar si verdaderamente Cristo descendió a los infiernos en su estado intermedio, es decir  entre su muerte y resurrección, tendremos que estudiar los tres textos mencionados anteriormente. Estos textos son Salmo 68:18–efesios 4:9—1 pedro 3:19.  1 pedro 4:6. Estos pasajes de la escritura, especialmente la penultima citada es ” uno de los textos más duros de interpretar de toda la literatura cristiana primitiva, y por lo tanto no podemos suponer que hemos resuelto todos sus misterios.” [5] Sin embargo, creo que el contexto de dichos textos es claro en anunciar que Cristo no descendió a los infiernos, ni a predicar, ni a proclamar su victoria en la cruz del calvario. En el libro de Colosenses 2:15, es claro que su triunfo fue en la cruz. Aún así, hay muchos debates en el pasaje de Efesios.  Debates controvertidos e innecesarios que nos desvían de la cruz de Cristo. Trataremos primeramente con el pasaje de Efesios, ya que en su contexto es una cita del salmo 68:18. San Pablo en el pasaje precedido ha venido hablando de la iglesia del Señor. El ha dicho que cada cristiano ha recibido dones de parte de Cristo, para él beneficio de la iglesia. El lazo que nos une es un Señor, una Fe un bautismo, un Dios y Padre. En el versículo 9 nos habla de la Ascensión de Cristo, llamado en los círculos teológicos como también la glorificación de Cristo. Pablo habla de la Encarnación y Ascensión de Cristo de la misma manera que Juan habla en su evangelio muchas veces. Es más, puedo decir que casi usan los mismos verbos. Juan 3:13. Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo del Hombre, que está en el cielo. Si en la frase ” las partes más bajas de la tierra” las entendemos como (Hades -infierno) creó que no estamos ejerciendo una exégesis correcta. [6] Es más, el profesor Ladd señala que San Pablo nunca usa[7] la palabra Hades[8] en sus cartas.  Ni en 1 corintios 15:55 se usa ᾅδης (hadēs), sino θάνατος (thanatos), que quiere decir muerte. Por lo tanto la traducción de la reina Valera (1960) cometió un error al traducir en la segunda parte del texto θάνατος (thanatos), como sepulcro. La traducción correcta es θάνατος (thanatos), la cual es muerte. El comité de la nueva versión internacional entendió esto al traducir muerte por ambas palabras; diciendo «¿Dónde está, oh muerte, tu victoria?¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?[9]—– La reina Valera actualizada también tiene la traducción correcta. No es que queremos sacar un argumento del silencio, diciendo que Pablo nunca usó la palabra y por lo tanto no pudo usarla en nuestro pasaje que venimos estudiando, lo que digo es, que Cristo no descendió al infierno a terminar su obra expiatoria ni a proclamar libertad a los cautivos, para san pablo todo fue hecho en la cruz del calvario.  También podemos notar en el verso 8 que la cautividad fue realizada en su Ascensión y no en su descension. Los poderes de las tinieblas fueron estremecidos en el momento de su triunfante resurrección y ascensión por encima de todos los cielos. colosenses 2:15. Este pasaje de Efesios 4:8   sin duda se refiere al estado de humillación que Cristo tomó en su encarnación. El contexto así lo enseña. Efesios 4:2. Pablo usa este mismo lenguaje en filipenses 2:3-11.     Después de aproximadamente tres años de estudiar teología puedo entender, que Cristo efecto algo más que solo la expiación de nuestros pecados en la cruz del calvario, tal cosa es estimulante para mi mente y mi corazón hacia el crecimiento de un amor puro hacia Dios. En la cruz, Cristo despojo de su poder a las fuerzas del mal y triunfó sobre ellos. Y no sólo eso, sino que ha venido a ser literalmente la cabeza de todo principado y autoridad de los que se nombran en el cielo como en la tierra. Efesios 1:20-21. Colosenses 2:10. El mismo Dios que triunfo sobre los reyes paganos en el antiguo testamento es el mismo que triunfó en la persona de Cristo Jesús. Es por esto mismo que San Pablo mira a Jesucristo como el guerrero del salmo 68. Este guerrero ha vencido y ha compartido su despojos con la Iglesia, dándoles dones para ejercitar el ministerio mientras esté en la tierra para perfeccionar a los santos para la obra del ministerio para la edificación del cuerpo de Cristo.  Si este pasaje que venimos estudiando ha sido algo dificultoso, creo  que el pasaje en San Pedro, es el que más ha causado controversia. Sin embargo una vez mas lo reitero, que el contexto nos enseña claramente que Cristo no tuvo que descender al infierno a terminar su obra expiatoria, ni a proclamar su victoria sobre los santos que habían  muerto, en tiempos anteriores a Cristo. Lamentablemente este es uno de los pasajes que le dio origen al llamado (limbus patrum- limbo de los justos.) [10] La interpretación de muchos escritores católicos romanos sobre este pasaje es que Cristo bajó al purgatorio para libertar a los que se arrepintieron justamente antes que perecieran en el diluvio. Tal interpretación contradice todo el nuevo testamento, “por cuanto está establecido que el hombre muera una vez y después el juicio.” Hebreos 9:27. Primeramente vale la pena decir que la traducción Reina Valera (1960) ha traducido incorrectamente el versículo 18, infiriendo que la vida fue en el espíritu. El vocablo espíritu debe de ser con mayúsculas; es decir el pasaje debe de ser traducido como la nueva versión internacional lo hace diciendo “pero el Espíritu hizo que volviera a la vida.” Es verdad que la antítesis de la carne (cuerpo– físico) es el espíritu (la parte inmaterial del hombre), sin embargo si tomamos esta antítesis de lo físico y no físico  podemos estar proyectando lo errado concernientemente a la resurrección del cuerpo. La doctrina cristiana enseña que la resurrección futura de la raza humana incluye todo el ser completo. El profesor Ladd ha dicho ” Si tomamos el texto de la reina Valera (1960) y la Dios Habla Hoy, podemos estar reforzando la idea de una resurrección completamente espiritual en contraste con la resurrección del cuerpo. Esto sin embargo se opone a la creencia cristiana primitiva que siempre pensaba en la resurrección del cuerpo—– eso sí, del cuerpo potrasformado por el Espíritu Santo.  Por tanto, es mejor considerar carne y espíritu no como dos partes de Cristo, sino como dos perspectivas del Cristo completo. Carne es la esfera humana de la existencia; Espíritu es Cristo en su esfera celestial de existencia. Esto puede incluir su resurrección corpórea, pero del cuerpo glorificado por el Espíritu Santo.”[11] El obispo de la Iglesia en Durham Inglaterra– N.T Wright dice ” el término espíritu se debe entender como instrumental y no locativo, como en 1 Timoteo 3:16.[12]”   Es decir el Espíritu fue el instrumento por el cual  Cristo fue resucitado, en contraste con un lugar de localidad (en su ser) donde la resurrección se efectuó. La mayoría de los eruditos han argumentado en favor de usar la mayúscula en este texto, por lo tanto esto nos abre las puertas a una interpretación más en consonancia con el resto del nuevo testamento y el contexto de la epístola de San Pedro. 1 pedro 1:3.  La traducción de la nueva versión internacional converge con otras escrituras Neotestamentarias. Romanos 1:4.  8:11.      Sin embargo todavía no resolvemos los problemas que genera el pasaje de 1 pedro 3:19-20 y 4:6. Tres interpretaciones se le han dado en toda la historia de la iglesia. Una de ellas es la posición de la iglesia católica de Roma la cual dice que Cristo les ofreció una segunda oportunidad a aquellos que estaban muertos en el tiempo de Pedro. Es decir Cristo bajó al infierno a predicarles el Evangelio. Tal interpretación no haya fundamento en el resto del nuevo testamento, por lo tanto la desechamos entendiendo que no hay una oportunidad de salvación subsecuente a la muerte. Otra de las interpretaciones es que Cristo en el estado intermedio proclamó la victoria del Evangelio a los ángeles caídos encarcelados en el Hades. La última interpretación y la más factible con el contexto de la epístola es, que Cristo predicó por medio de su Espíritu a los contemporáneos de Noé, cuando con mucha longanimidad Dios esperaba que respondieran al Evangelio. Dicho pasaje genera muchas preguntas las cuales han servido de controversia, pero esta última interpretación responde todas las objeciones. Hay eruditos eminentes (pocos) que sostienen fundamentando que los espíritus encarcelados (no dice ángeles, sino solo espíritus) del versículo 19  son los ángeles que pecaron en los días de Noé y por lo tanto ahora estan (en los días de Pedro) encarcelados. Aunque haya mucha literatura intertestamentaria tratando de formular este concepto, creo que no se puede sostener con los documentos inspirados por el Espíritu Santo del nuevo testamento. Las afirmaciones de dichos eruditos que hasta el día de hoy sostienen este punto de vista es que hay textos como  2 pedro 2:4-5- Judas 6-7–. Roy B Zuck dice” “Esta interpretación corre paralelamente con ideas del judaísmo intertestamentario de Genesis 6,  concerniente a los ángeles y el juicio futuro”. Estas ideas se hallan comúnmente en libros como 1 Enoc, jubileos, testamentos de los 12 patriarcas, y 2 Baruc. De la misma manera se halla en los libros de Josefo, Filon, y la comunidad de Qumran. Los paralelos más sorprendentes son 1 Enoc 6-19 (y referencias difundidas por todos lados): los ángeles caídos son llamados espíritus, y están conectados con la desobediencia en los días de Noé, se dice que están en prisión, y Enoc va a anunciarles su juicio.”[13] Hasta el día de hoy no he podido encontrar ningún fundamento académico por qué es que los eruditos usan la literatura Pseudopigrapha (falsamente atribuidos) para fundamentar sus estudios académicos.  Espero hallar algún autor que escriba porque la literatura intertestamentaria es tan necesaria para postular una tesis. Aunque ellos mismos reconocen que tales escritos no son inspirados por el Espíritu Santo, tenemos que reconocer que en los círculos académicos se usan para descifrar ciertos textos de la Biblia. Todos los cristianos del primer siglo estaban bien familiarizados con estos escritos. La objeción a esta interpretación es que el contexto del pasaje se refiere a seres humanos v-20 que habían desobedecido en los tiempos de Noé. Es decir el espíritu de los difuntos, los cuales murieron en los tiempos de Noé. Comentario Lacueva dice “Pero el vocablo espíritu nunca se usa en la Biblia para designar las almas de los difuntos.” Aparentemente este no es el caso en hebreos 12:23 el cual dice— a la congregación de los primogénitos que están inscritos en los cielos, a Dios el Juez de todos, a los espíritus de los justos hechos perfectos. El contexto es claro en decir que se refiere a los justos que han muerto.1 pedro 3:20 dice personas —El griego, “almas”. —-Como este vocablo aquí indica personas vivientes, ¿por qué no debe hacerlo también “espíritus”? Noé les predicó al oído; mas Cristo, en espíritu, a los espíritus de ellos, o sea, a sus naturalezas espirituales.[14]La última interpretación de este pasaje y la más sostenida en los círculos académicos es que Cristo usó como instrumento al Espíritu Santo por medio de Noé para anunciar la buenas nuevas de salvación. Dicha interpretación va paralelamente con 1 pedro 1:11. Cristo fue resucitado por el Espíritu Santo, v-18- (NVI) por El cual también predicó en el antiguo testamento (en este caso en los días Noé) v-19- — los cuales no respondieron a su llamado exceptuando a ocho personas. V-20. —- Asimismo como el murió, fue sepultado y resucitado a través del Espíritu Santo,  el Padre lo ha glorificado y lo  sentado a su mano derecha, y a sometido a los ángeles, las autoridades y potestades, bajo sus pies. Según algunos 1 pedro 4:6, va relacionado con el pasaje que hemos estudiado. El verso 5 nos dice que los perseguidores de la iglesia iban a convertirse en los perseguidos. El verso 5 se refiere a Dios como el Juez de los vivos y de los muertos. Mateo 22:32. Pedro está hablando de un juicio general en los cuales los justos y malos tendrán que padecer ante Dios. Los que estaban persiguiendo a la iglesia en los días de San Pedro les iba a llegar el día cuando ellos mismos iban a ser juzgados por Dios. V-17-18. Los perseguidores iban a ser los perseguidos, y los que estaban hostilmente acusando a los cristianos como rebeldes y revolucionarios, ellos mismos iban a ser juzgados en el tribunal divino del gran trono blanco. El verso 6 se refiere a las personas que ya habían muerto para el tiempo de Pedro, los cuales habían respondido al Evangelio y habían sido recipientes de la bondad divina. Estas personas habían padecido ante los tribunales del Emperador, habían sido condenados a ser quemados, encendidos como antorchas y espectáculo del mundo. El hombre los había juzgado según criterios humanos, señalándolos como homicidas y ladrones los cuales eran dignos de cárcel y muerte. El juicio del hombre había sido parcial pero el juicio de Dios sería imparcial, aquel que juzga con justicia, estaba listo para juzgar a los verdaderos malhechores los cuales eran los perseguidores de la iglesia. Según los perseguidores, la muerte prematura de los cristianos era una señal que Dios los estaba castigando por sus pecados. Los perseguidores pensaban que los hermanos muertos habían perecido sin esperanza de una resurrección futura, mas ellos no sabían que para los primeros cristianos, el vivir era Cristo y el morir era ganancia. Para ellos el estar ausentes del cuerpo era presente al Señor, por lo tanto vivían en espíritu según Dios. NVI.

 


[1] Phillip Schaff, History of the Christian church. vol. 2 p-533-534

[2] note que esta frase, de lo que venimos hablando no está, ni en la versión griega de Marcelino A.D 340—ni en la fórmula de Roma, entre el III y IV siglo de la iglesia.

[3] cómo podemos también notar, la frase “creó en la iglesia católica” no aparece, en las primeras tres versiones.

[4]Schaff, P., & Schaff, D. S. (1997). History of the Christian church. Oak Harbor, WA: Logos Research Systems, Inc.

[5] Wright, N. T. (2003). The resurrection of the Son of God. Fortress Press. P-468

 

[6] Contra- Teologia del Nuevo Testamento. Frank Thielman. Editorial Vida. 2006. p-443.

[7] Teología sistemática. Ladd- Edición en ingles. p- 610.

[8] Hades también se puede traducir como Sepulcro. Hechos 2:27,31.

[9] El texto griego del Novum Testamentum Graece de Nestle-Aland– confirma esta posición. Se ha prestado gran atención a los últimos manuscritos descubiertos para determinar el mejor texto posible. De estos manuscritos recientemente descubiertos, es que recibimos el texto de Nestlé- Aland, en Ingles. Recomiendo al lector que adquiera- la biblia de las Américas, porque dicha traduccion está basada en este texto. La Nueva Versión internacional está basada también en los manuscritos recientemente descubiertos, por lo tanto no se queda atrás en su calidad. Aun así, es necesario recordar que ninguna traduccion está exenta de errores.

[10] Comentario Lacueva. p-1853.

[11] George E Ladd. Teologia del Nuevo testamento. Editorial Clie. 2002. p-784.

[12] The Resurrection of the son of God. N.T.Wright. 2003.  P-469.

[13] A Biblical Theology of the New Testament. Roy B Zuck. p-449.

[14] Comentario exegético y explicativo de la biblia. Tomo 2. Nuevo Testamento